Carlos Alberto Botero Roldán Columnista

¡Alerta! Dumping laboral

Carlos Alberto Botero Roldán

En los últimos años nos hemos visto persuadidos por la publicidad de algunas plataformas que ofrecen todo tipo de artículos a precios exageradamente bajos mientras te hacen rodar una ruleta que mide tu suerte de consumidor impulsivo.

Si es tu caso, seguramente te cruzaste con algunas de las marcas que hacen parte de los llamados dragones chinos del comercio electrónico, hablamos de Temu y Shein.

En las últimas horas el gigante Amazon anunció el lanzamiento de Haul, su nueva plataforma de comercio virtual con la que pretende competir contra estos dragones.

En particular, la noticia genera zozobra al considerarla un intento afanoso por imitar los pasos de un modelo de negocio cuestionado por sus prácticas que legitiman la miseria obrera y que han sido denunciados por la Cooperación para la Protección al Consumidor de la Comisión Europea y el Congreso de los Estados Unidos.

Descuentos falsos, incumplimientos en las entregas y una recurrente violación al uso de la información privada de los usuarios, son algunas de las denuncias que forman parte de la lista de irregularidades que han presentado estas empresas.

Sin embargo, la denuncia considerada más delicada para Temu hace referencia a la inexistencia de un sistema de auditoría para los proveedores que publican en su portal, suscitando la aparición de numerosos casos de explotación laboral y salarios indignos en ciertos países.

Esta situación le ha permitido a esta empresa trasladar a sus usuarios ese porcentaje de descuento generado por los costos ruinmente bajos en mano de obra, para ser utilizados como gancho de seducción mercantil a través de atractivos precios.

El dumping laboral hace parte de una de las prácticas que el capitalismo consciente denuncia como una expresión inescrupulosa de quienes no les inspira la ética social o no encuentran aún su propósito superior.

Como consumidores debemos cuestionar esos precios irrisoriamente inferiores y atípicos en el mercado.

Hay que entender que en algún punto de la cadena de suministro se encuentra una persona a quien se le está deshumanizando con jornadas forzosas, pagos indignos o con el reconocimiento menospreciado de su talento.

Pongamos en práctica los objetivos del Comercio justo priorizando la transparencia y trazabilidad de las corporaciones y no nos vanagloriemos de ser buenos rebuscadores de precios bajos cuando podríamos estar incentivando la explotación laboral y la miseria en otra parte del mundo.

Este diciembre compremos conscientes.

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