Fue como si me hubiesen arrojado un balde de agua fría.
Al enterarme de la súbita muerte de Pedro José Barreto, el Notario Segundo de Cali, quedé perplejo y sumido en una profunda tristeza… No era para menos ya que días atrás habíamos conversado en su despacho, plática que inspiro la nota editorial que publiqué hace un par de semanas.
Con Pedro José era muy grato departir.
Y lo hacíamos siempre sobre lo divino y lo humano, mientras su equipo de trabajo me colaboraba con los diversos menesteres notariales.
Su notaría era como una pequeña USS Enterprise, la icónica nave espacial de la serie Viaje a las Estrellas.
Y él, además de poeta, era el capitán de su navío.
Sí, Pedro José fue un amante de la serie StarkTrek como ninguno; por eso en toda la notaría encontrábamos varios elementos que daban fe de tan loable pasión.
Imagino que cada día fue para Pedro José y su tripulación una fuente inagotable de situaciones como consecuencia de la responsabilidad notarial… Aventuras, en el mejor sentido de la palabra, que se equipararían a las que enfrentaba la tripulación de la Enterprise en cada episodio, dejándonos claro al final la importancia y la efimeridad de la vida, pero sobre todo la importancia de vivir cada día con pasión y propósito.
“El espacio: la última frontera” Era la frase con la que saludaba a Pedro José después de pasar revista a los múltiples modelos a escala de la USS Enterprise que tenía en su escritorio. Y el poeta sonriendo estrechaba mi mano y protocolizaba elegantemente: “Yendo a donde ningún hombre ha ido antes”.
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