Si hay algo que le permite al ser humano volar lejos en el mundo es la educación. Literalmente ella hace volar, porque el sonido que emite la emoción de estudiar al lanzarlo al viento cabalga en el aire yendo de boca en boca permeando mentes y corazones y en un acto divino transforma al hombre irracional en un hombre racional, con mayor posibilidad de éxito.
El influjo de la educación se cuela misteriosamente entre la histeria de los bárbaros, entre el fanatismo de los ignorantes, en medio de la retórica de los eruditos, al lado de la armonía musical, sobre los tecnicismos, la educación previene el engaño, posibilita acercarnos con mayor certeza y fidelidad a la realidad de las cosas.
Ella, le permite a los individuos tocar otros miles de individuos que duermen en medio de la ignorancia y el analfabetismo, individuos que visten pensamientos irracionales que adornan su mente, que desestiman el sabor del conocimiento en estadios saturados de información, que palpan el universo desde la ambigüedad para luego tomar el camino equivocado, individuos que carecen de emociones y despiertan en un mar de dudas día tras día.
Ningún placer iguala al de la educación. Ella se practica cuando se desea conocer el mundo invisible del conocimiento. Por su gran poder y capacidad de absorción, la educación es un transformador perspicaz y le permite a todo individuo pasar horas en un estado paradójico de descubrimiento y distracción, dejándose maravillar por los sentidos.
La educación a través del tiempo y la geografía ha creado espacios para hacer de los niños, jóvenes y adultos seres felices, que le aportan valor a la sociedad, que cierran la brecha de inequidad, que desarrollan su máximo potencial y se conectan con una vida con propósito.
La educación ha logrado potenciar en ellos la capacidad de asombro, la capacidad de innovar y la facilidad para amar al otro desde la diferencia.
Ella en un acto sublime permite la práctica con el otro para humanizar hasta el extremo y sin prejuicios permite acceder al mundo del conocimiento de manera libre y feliz.
Debemos reconocer que la educación no es una actividad o función abstracta realizada en el vacío, sino que determina la historia misma del género humano.
La educación es una actividad que tiene su historia y es primordial conocerla pues si no lo hacemos, seguirán fluyendo y fluyendo extraños conceptos ajenos a la realidad y sus síntomas harán que el hombre pierda su rumbo frente a lo que debe y tiene que hacer.
En síntesis, la educación es un fenómeno social complejo, difícil de definir, porque es una realidad que le compete a la persona humana, una cualidad inherente a la vida misma, dado que sin ella la sociedad ni el hombre existirían.
Clarifiquemos que no es una función arbitraria que se puede hacer o dejar de hacer, porque afecta el equilibrio de la evolución humana.
Kant expresó: “Tan solo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él”.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar







