Hugo E. Gamboa Cabrera

Incertidumbres

Hugo E. Gamboa Cabrera

El lunes anterior se realizaron marchas en todo el país contra las propuestas del gobierno de Gustavo Petro y de las salidas en falso de sus ministros.

Un éxito total marchas decentes, de mucho respeto a la policía, a la cual los marchantes aplaudían cuando se los encontraban en la caminata, sin lanzar una solo piedra y sin ofender a nadie, pese a que en el camino se aparecían, subrepticiamente, uno que otro provocador pretendiendo crear enfrentamientos que no se presentaron gracias a que la gente que marchaba era consciente del peligro de hacer caso a la “mala leche” y a desvirtuar la grandeza de las protestas pacíficas.

Sin embargo, no faltaron los comentarios en medios de comunicación y en redes “sociales”, argumentando, con mala intención, que en esas marchas “solo participaron ancianos y vagos”, lo que es totalmente falso.

Cuando las cosas salen bien no faltan los envidiosos y los clásicos “lame chaquetas” que tratan de decirse mentiras, desconociendo, de hecho, que gran parte de los colombianos están asustados con lo que se avizora para el país, que no son cosas buenas y mucho menos para “vivir sabroso”.

El palo no está para hacer cucharas dice un conocido refrán y, el gobierno actual está mostrando los dientes de manera inusual, al proponer situaciones que solo conllevan más pobreza, lo que es costumbre de los sistemas de izquierda, creando más penumbras de las que tenemos.

Algo que llamó la atención es esa idea funesta de traer 20 mil “médicos cubanos” (se dice que realmente son paramédicos), tal como hizo el gobierno de Chávez en Venezuela, que no eran otra cosa que espías y gente del G2 cubano que solo llegan a prestar servicios militares y de inteligencia, a cambio del petróleo de ese país hermano.

Además, es un irrespeto con nuestros propios médicos y con la importante cantidad de jóvenes colombianos que adelantan esa valiosa carrera.

Bien decía Albert Einstein: “Casi todas las cosas buenas nacen de una actitud de aprecio por los demás”, y eso no es lo que observamos ni escuchamos de altos funcionarios y del propio mandatario y, lo que es peor, de quienes siguen sus orientaciones a nivel político.

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