Lo que está sucediendo hoy en Quibdó-Chocó, en Buenaventura-Valle y en otros Municipios del Pacífico Colombiano en materia de Seguridad debe ser motivo de alerta inmediata para los gobiernos locales, departamentales y para la Nación. Sumado a la pobreza, las condiciones de precariedad, la falta de agua potable y empleo, de manera obligatoria a los Quibdoseños les tocó salir a las calles a exigirle al Gobierno Nacional inmediatez en la intervención para frenar los crímenes, que en lo corrido del 2022 y de manera lamentable, ya suman 68 muertes violentan entre las cuales se encuentra el vil asesinato de una menor de edad.
No lejos de lo que vive Quibdó, el Distrito Especial de Buenaventura padece una guerra que, aunque silenciosa, sigue dejando vidas perdidas y la aparición de cuerpos desmembrados que causan conmoción y temor. Al día de hoy no hay respuestas efectivas del Gobierno Nacional lo que parece convertirse en una normalidad sangrienta.
Es alarmante el abandono de años de gobiernos que en la actualidad hemos visto pasar por el País sin políticas claras de inversión en el Pac[ifico colombiano y en la población afro y negra, esto nos ha obligado a salir de nuestros territorios en búsqueda de oportunidades de empleo y en especial de educación ante la ausencia de educación pública superior que sigue impidiéndonos formarnos desde nuestras ciudades.
Lo que para el Gobierno Nacional en cifras son 43 billones de inversión en el Pacífico durante los cuatro años del actual Gobierno, para nosotros como habitantes e hijos de estos territorios se representa en olvido, vías convertidas en trochas y falta de agua potable y logros que han dejado las tres mujeres negras que pasaron como Ministras en el Gobierno Nacional y el Ministro Consejero en Washington D.C también negro, que lograron algunos avances significativos desde sus carteras ministeriales dignificando un territorio olvidado desde su labor.
Pero más allá de lo poco que invierte el Gobierno Nacional en ciudades claves como Buenaventura y Quibdó, también se hace evidente la mala administración de alcaldes como el ex líder del paro cívico de Buenaventura Víctor Vidal, quien durante su desempeño como burgomaestre sigue mostrando, junto a su descoordinado gabinete, la incapacidad para administrar el Distrito Especial. Esto hace que se agudicen mucho más las condiciones indignas en las que viven los habitantes de este distrito, cosa contraria a todo lo que prometió Víctor Vidal durante su campaña. Su ambicioso plan de desarrollo que prometía sacar a Buenaventura de la olla en la que la dejaron alcaldes anteriores sancionados, suspendidos y capturados por corrupción contra su propio pueblo, no ha mostrado resultados después de más de dos años de gobierno.
Tampoco es distinto el mal momento de Quibdó con la mala gestión y cinismo del alcalde Martín Emilio Sánchez, quien, aunque actualmente sale a pedir ayuda al Gobierno Nacional para parar las muertes, en meses anteriores ante las reclamaciones del pueblo por garantías y establecimiento de un plan de choque de seguridad les respondió: “Necesitamos que vayan ustedes, siéntense con los…”, refiriéndose a que la comunidad fuera a negociar con los grupos al margen de la ley. Esto fue fiel reflejo de su incapacidad al gobernar, lo que más tarde le costó el surgimiento de más ciudadanos a favor de revocar su mandando amparado en la baja popularidad y la mala gestión de su administración.
La gran verdad en todo esto es que el gobierno central debe invertir más en el pacífico y el pacífico debe aprender a elegir mejor a sus gobernantes. Necesitamos vivir con dignidad y para esto es indispensable contar con un buen presidente, pero también, con mejores burgomaestres #SOSPacífico
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