Hugo E. Gamboa Cabrera

El populismo alborotado

Hugo E. Gamboa Cabrera

Antaño el mundo conoció de boca de Fidel Castro Ruz sus promesas hechas a los cubanos para, según él, “devolverle la dignidad a su país”. Claro, públicamente jamás dijo que era comunista. Cuando triunfo su revolución, se declaró comunista hasta los tuétanos. Estaba en todo su apogeo la Rusia de Stalin, cuya herencia ideológica y poderosa adoptó Castro Ruz, quién casi de inmediato empezó a gobernar a sangre y fuego, no defendiendo la dignidad de su nación. No voy a contar toda esa historia pues considero que ya es suficientemente conocida. Lo cierto es que Castro logró inmiscuirse en otros países que cayeron en su ideología, destacándose Venezuela con Hugo Chávez, quién hasta 100 mil galones diarios de petróleo le donaba y le donan. Todos sabemos también la historia de Venezuela en manos de Chávez, quién juró que no era comunista, que respetaría la Constitución, los derechos humanos y toda esa retórica ya famosa hasta llegar a la Venezuela de hoy, pauperizada y desvencijada. Reconoció que Castro era su ídolo político.

Ahora nos aparece en Colombia el senador Petro, con un populismo exacerbado, propio de un desaforado deseo de ser presidente de Colombia, proponiendo cosas que lógicamente, empobrecerían más a los colombianos. Entre muchas otras, llama la atención aquella de acabar con Ecopetrol por considera al petróleo como un elemento dañino para el medio ambiente. Y llama la atención porque Rusia tiene un poder inmenso gracias al petróleo y al gas, siendo protector de países como Venezuela. Y también Noruega, un país escandinavo, poderoso, con un gobierno de izquierda moderada, donde consideran al petróleo y al gas como renglones vitales para su economía, tanto que es uno de los más importantes productores de petróleo en el mundo, con una calidad de vida envidiable gracias al petróleo, que les permiten 230 mil dólares per cápita. Ese producto les representa a los noruegos el 14% del PIB y el 40$ de sus exportaciones.

Valga decir, que el petróleo le representó a Colombia 100 billones de pesos en los últimos cuatro años, sin ser un país con suficiente petróleo y gas, con buen empleo para muchos compatriotas y, con posibilidades de ser seguir adelante con este rubro siempre y cuando el señor Petro no insista en acabar con exploraciones, siempre y cuando gane la primera magistratura, pretendiendo reemplazar tan importante producto por aguacates hass, tal como lo propuso en su campaña presidencial anterior.

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