Es increíble la afectación que de manera personal e institucional tiene el efecto de la devaluación del peso frente al dólar. Sentimos de una u otra forma los altos niveles de la divisa estadounidense toda vez que, consumimos productos importados y una buena parte de nuestra industria depende de los insumos que se compran en el exterior, los que suben inmediatamente de precio, obligando al mismo tiempo a los productores a aumentar el valor a los consumidores finales, a quienes duele en el “bolsillo” por cuenta de un dólar más caro.
Los precios de esta moneda en los últimos días marcan un récord no registrado desde hace quince meses y que se explica por la situación del libre mercado de oferta y demanda en atención a las expectativas creadas por el posible incremento de las tasas de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos, lo que hace que los inversionistas saquen sus recursos del país, produciendo una escasez local con la consecuente valorización que altera la economía colombiana con fenómenos como la inflación, que en mi opinión, es el verdadero problema, porque encarece la canasta familiar y genera la pérdida de capacidad adquisitiva para los colombianos. De la misma manera, la variante Delta produce incertidumbre por la menor demanda de petróleo, lo que influye directamente en el valor del dólar frente al peso. Pero también hay sectores que resultan beneficiados con un dólar costoso, como quienes venden sus productos en el exterior, porque al cobrar en dólares van a recibir más pesos y obtendrán mayores ganancias y mejores niveles de productividad. De otra parte, para quienes reciben divisas vía remesas o participaciones en empresas en el exterior tendrán más pesos, obteniendo una mayor utilidad, como en el caso del Estado colombiano por productos tales como el café, las flores, el azúcar y el petróleo, que le caen muy bien a las deterioradas arcas del Tesoro Nacional.
Lo claro hoy es que los altos precios del dólar influyen positiva o negativamente, comenzando por quienes están pensando en hacer turismo en el exterior, comprar carro, electrodomésticos o adquirir tecnología. Así mismo, son altamente perjudicadas las empresas que tienen deudas en dólares y la Nación misma, que se ha endeudado con la banca internacional. Por ello, llegará el momento en que el Banco de la República tiene que intervenir, poniendo más dólares en el mercado para producir que a mayor número de divisas, menor sea su precio, de modo y razón que se regule el cambio de la divisa a la baja, evitando así mayores desórdenes en la economía nacional con productos y servicios costosos que alteran notoriamente la economía doméstica y empresarial colombiana.
La tasa de cambio en el país tiene que ser motivo de preocupación de las autoridades monetarias y de los sectores de la producción, porque causa un alto impacto a todo nivel si no se controla a tiempo, por lo que debe convertirse en un factor estabilizador que evite un mayor deterioro de nuestras finanzas.
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