“Revolución molecular disipada”, es la teoría con que algunos quieren desviar la atención del asunto, pretendiendo ocultar el verdadero origen del actual estallido social.
“Otra sorpresita del alcalde: su decreto de garantías para la protesta”, jamás será argumento de quienes apoyamos el decreto 0304, de mayo 31 de 2021, que instaló una mesa de diálogo con jóvenes de la resistencia.
No cabe la descalificación al decreto con el señalamiento tendencioso de que: “los marxistas revolucionarios disfrazados de derechos humanos” se tomarán la ciudad.
Durante las décadas pasadas debatíamos si hacer los cambios sociales a través de la lucha de clases o, por el contrario, mediante la vía electoral democrática.
En Latinoamérica fueron interesantes dos modelos, Cuba y Chile, como pilotos de los dos ensayos políticos. En Colombia, último país que contaba con grupos guerrilleros, la insurgencia depuso las armas y optó por la participación democrática.
Ahora su inconformismo social el pueblo lo expresa con marchas de protesta, autónomas y libres. Pero quienes legislan contra el pueblo y desconocen sus justas peticiones de derechos, manejan la teoría de “la revolución molecular disipada”, para desviar la atención y burlar el problema social.
Pero carecen de explicaciones convincentes quienes insisten en relacionar el paro nacional con la estrategia revolucionaria. Señalan a los jóvenes de la primera línea de “vándalos”, terroristas moleculares que obedecen ordenes de la oposición.
Le temen a las marchas y a la resistencia pacífica. Algunos congresistas instan al presidente de la República para que ordene el cese del abuso de la fuerza pública y comience el diálogo.
La ciudad sufre de destrucción, los ciudadanos son víctimas de la fuerza pública y de civiles armados. Todos estamos al borde del hundimiento de la economía.
Una mesa de diálogo es pertinente para evitar el fin apocalíptico.
“Revolución molecular disipada”, es la teoría con que algunos quieren desviar la atención del asunto, pretendiendo ocultar el verdadero origen del estallido social.
“Otra sorpresita del alcalde: su decreto de garantías para la protesta”, es una afirmación que rechazamos quienes defendemos la paz.
Las personas sensatas proponemos el diálogo como única vía alternativa para que cese la anarquía y el caos. Es la vía para evitar el derramamiento de sangre.
El decreto 0304 de 31 de mayo de 2021, en mención y que los enemigos de la paz quieren utilizar para promover revocatorias, entendámoslo como el soporte legal para asimilar al ordenamiento jurídico del Estado los acuerdos que se deriven de los diálogos con los jóvenes de la resistencia.
La Real Academia de la Lengua Española tendrá que discutir si otorgarle otro significado a la palabra “vándalo”, para que ya no sea un inri delincuencial, sino un digno calificativo derivado de la protesta social.
Los observadores internacionales, gracias a las redes sociales tienen claridad sobre la causa del conflicto y una percepción exacta de los hechos.
Es imposible que yerren prestigiosos diarios internacionales y los noticieros de la televisión mundial. ¿Serán errados los informes sobre recientes debates de censura en el Congreso, donde sin recato alguno hubo voces que minimizaron los hechos?
Afortunadamente, los medios virtuales alternativos permitieron que medio país, resistiendo siete horas de transmisión en vivo y en directo, viera el debate formándose sus propios criterios sobre los congresistas que votaron.
Cumplen la Constitución Política los mandatarios que promuevan la concordia.
Con moléculas de concordia municipal, se logrará un tejido nacional de paz y se desvirtuará el fantasma de la “revolución molecular disipada”, con que quieren desviar la atención ante el conflicto.
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