Hugo E. Gamboa Cabrera

¡Bendito sea mi Dios!

Hugo E. Gamboa Cabrera

Yo sí creo que Colombia está sitiada, no solo el gobierno. Esa tal “revolución molecular disipada”, modelo denominado “deconstrucción” y de raíces marxistas, término acuñado por el filósofo frances Félix Guattari (q.e.p.d.), izquierdista de pura cepa, fue tomado por Petro para que se aplique en nuestro país y allí están las consecuencias.

Por otro lado, la señora Michelle Bachelet, izquierdista, jefe de derechos humanos de la ONU, nos envió una delegada suya–Martha Sánchez– para que observara lo que sucede en Colombia actualmente, sin que sepamos con quienes se reunió; lo cierto es que salió con una declaración bastante agresiva contra el gobierno y las fuerzas armadas nacionales, declarando que estaban “matando” mucha gente, pero sin decir nada de policías asesinados y otros gravemente lesionados por rocas, armas blancas y de fuego. Tampoco mencionó la quema de negocios y el saqueo de los mismos, dejando en la inopia a empresarios e inversionistas. Eso a la ONU poco le importa. Y como si fuera poco, las Altas Cortes y muchos jueces, los que supuestamente deben velar por la aplicación de códigos, artículos y literales, también actúan contra el gobierno central, confirmando, entonces, que también están inmersos en esa “molecular disipada” desde hace rato, pues los colombianos sentimos que justicia no hay en nuestro país, a no ser para quienes no son de sus apetencias ideológicas.

Y ni hablar de algunos gobiernos locales, los que por iguales circunstancias, desgobiernan, permitiendo desasosiego y temor entre la población. Doloroso, porque ya se nota que una una de las perspectivas del foro de Sao Paulo, creado por Fidel Castro y Luis Ignacio Lula Da Silva, está empezando a funcionar. Ya el país decidirá su futuro: lo toma o lo deja.

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