Colombia es un país insólito. Desde hace algunos años decidió ser el mejor país del mundo, entonces, aparece en las encuestas como el país más feliz (es pobre, economía informal, es violento, es corrupto).
En tiempos de pandemia, los noticieros decidieron convertirse en sabios de la medicina y en policías, piden que hagan cuarentena, que maten a los viejos. En un noticiero nacional, convirtieron a una aprendiz de médica en protagonista. Tanto que se atrevió a burlarse del alcalde de Cali por una medicina en discusión. Entre otras cosas, eso no es invento de Jorge Iván, yo tengo el mismo libro que le dieron a él y a Dilian, la exgobernadora, donde se muestra su posible acción positiva, se usó en Guayaquil, que pasó de mil muertos a cero.
En Colombia el gobierno y los gremios económicos organizan días sin IVA para que se realicen operaciones de lavado. Según Vargas Lleras la cuarentena la hicieron antes y creyeron que toda la solución eran los respiradores, para los cuales no tenían plata y no hay personal preparado para manejarlo. La alcaldesa de Guayaquil no es sabia como los colombianos, pero dijo “aquí fuimos a buscar los enfermos a las calles, haciendo pruebas”. Acá tampoco tienen pruebas. Las EPS entregan exámenes a los 15 días, cuando el paciente está intubado o muerto. Pero nadie les dice nada, no hay cárcel para eso.
Colombia es un país insólito, el presidente está feliz como presentador de televisión. Los alcaldes ponen toque de queda, ley seca, amenazan, pero cada fin de semana hay 150 fiestas en el oriente de Cali y 14 muertos. Es un país ridículo. ¿Lloramos o reímos?
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