Presidente: ¡Dénos pista!

Paola Andrea Arenas Mosquera

Hoy quiero unirme al clamor de los líderes y actores sociales de mi departamento para pedirle al Presidente Duque que honre el compromiso que hizo con la ciudad de Cali para apoyar la realización, en esta capital, del Mundial Junior de Atletismo en el año 2022.

Si bien la incertidumbre del momento pandémico que vivimos, limita la proactividad y gestión en torno a los proyectos que se tenían a corto plazo, la reactivación económica de los territorios debe ser una prioridad de la agenda pública y en ese sentido, no nos podemos dar el lujo de arriesgar la sede ya ganada con tanto esfuerzo, para un evento internacional que tenemos a dos años de realización, cuando con seguridad, ya podríamos hablar de un control epidemiológico por la inmunidad de la vacuna y sólo los países que no se hayan quedado de brazos cruzados frente a la planimetría y el alistamiento de sus agendas de mediano plazo, lograrán sacar de cuidados intensivos sus golpeadas economías.

El Ministro del Deporte, Ernesto Lucena, puso en duda recientemente, la realización del Mundial de Atletismo Junior previsto para julio del año 2022, al indicar que no se cuenta con los recursos suficientes. Con razón dirigentes gremiales como Oscar Guzmán, de Cotelco Valle, han hecho un llamado al gobierno nacional para que respete el compromiso adquirido, dada la importancia que tendría este certamen deportivo sobre la reactivación económica de los actores del turismo y todos los encadenamientos productivos que involucra en la región.

Además de lo que representa para nuestros ciudadanos y gobiernos, seguir catapultando a Cali como un verdadero Distrito Especial, Deportivo, Cultural, Turístico y de Servicios, es importante que cerremos filas para defender los eventos conquistados por las regiones y lo que representan como salvamento a sus inmensas necesidades; por eso hoy hago un llamado a que hagamos conciencia sobre todo lo que conlleva y que está en riesgo, cuando en las agendas de gobierno, lo urgente prima sobre lo importante y se pierde la capacidad de trabajar en simultaneidad, el reto de atender las emergencias y las crisis, con las acciones, -también inaplazables- para anticiparnos y garantizar el alistamiento de todo lo que nos permita reactivarnos y levantarnos del piso.

Paradójicamente el gobierno nacional le hacía fuerza hasta hace poco al mundial de fútbol femenino para el 2023, que le costaba al País unos 90 millones de dólares, con un aporte de por lo menos 45 millones de dólares por parte de la nación, y aclaro que también fui defensora de este certamen, máxime cuando tiene un mensaje tan poderoso que reduce las históricas brechas de inequidad en las mujeres; pero digo que es paradójico porque la pandemia y la crisis no fueron argumento para insinuar falta de recursos para este evento, mientras el mundial junior de Atletismo, por el que hoy levantamos la voz los vallecaucanos, cuesta cuatro millones de dólares.

En cualquier otra ciudad de América Latina, este certamen costaría 10 millones de dólares. La comunidad internacional nos lo confió otorgándonos la sede, después de estimar la ventaja competitiva de la infraestructura en escenarios que tiene nuestra Cali, capital deportiva de América. Esto principalmente hace que esa suma se reduzca a los cuatro millones de dólares de los que ya los gobiernos de Cali y el Valle se han comprometido en aportar en co-financiación con la Nación, para que arriben a Cali las 175 delegaciones de distintos países del mundo que competirían en nuestras pistas mundialistas.

La realización de este certamen sería como esa luz al final del túnel que dinamizaría nuestra economía con la activación de cientos de emprendimientos, y encadenamientos productivos en torno al turismo deportivo. Ganaríamos por moñona con un salto de garrocha sobre otros actores de nuestra economía que también se beneficiarían.

He dicho hasta el cansancio que durante lo que queda de 2020 debemos extremar las medidas de autocuidado para protegernos todos, e implementar con rigor las normas de bioseguridad que nos permitan mitigar los riesgos de contagio del covid 19. Es un reto empezar gradualmente a recuperar la confianza y reintegrarnos a la cotidianidad de esa “nueva normalidad” que tendrá tantas limitaciones en lo que resta de este año y gran parte del 2021. Por ello, sugerir el fortalecimiento del consumo interno, privilegiando el turismo rural y de naturaleza sigue siendo la opción inmediata. No obstante, mientras todo esto pasa, aforar los recursos para que en dos años y gracias a ese espaldarazo que necesitamos HOY, la fase más dinámica de la reactivación ocurra, debe ser un compromiso del gobierno nacional.

Estamos expectantes presidente Duque, los vallecaucanos ya dijimos “En sus marcas, listos…” Es una palabra muy corta la que esperamos. Dénos ese “YA”… ¡Cumpla su palabra y dénos pista!

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