Los ministerios de educación y de las TIC han informado sobre la adopción de la informática en la educación colombiana. Alentador para quienes señalan a los maestros de torcer cerebros, confían que llegará el día de liberar a los estudiantes de ese peligro latente.
Ahora con la novedosa experiencia pedagógica contra el coronavirus, llegó la hora de demostrar la hipótesis. El Gobierno ordenó a los docentes aprovechar la Internet y las plataformas virtuales y que mediante videoconferencias les expliquen los temas y asignen talleres a sus alumnos.
A los padres de familia les recomienda cuidar a sus hijos en las casas para que coadyuven a derrotar la pandemia. Al iniciar la campaña de prevención hay que contextualizar los estratos de las familias, hacer los inventarios institucionales sobre la disponibilidad de los medios virtuales y, al finalizar la cuarentena contra el coronavirus, no podrá faltar la evaluación de los resultados.
La crisis mundial que se reflejará en la caída del turismo cambiará las costumbres y los padres tendrán que buscarle óptimas salidas al ocio familiar. Qué mejor oportunidad para hacer un alto en el camino de la robotización en que nos sumimos por el WhatsApp.
Evitaríamos el “coronapánico”, alcanzando salud, física y mental, si en la cuarentena decidiéramos acudir a la literatura y al diálogo intrafamiliar. “La peste” (1947), de Albert Camus, por ejemplo, es una novela sobre la solidaridad humana en Oran, ciudad víctima de la epidemia de la peste. En “El amor en los tiempos del cólera” (1985), Gabo narra que el cólera había causado la mortandad más grande de nuestra historia.
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