Cali, abril 2 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 1, 2026 21:04
La oportuna intervención del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía evitó ayer que Cali viviera una nueva jornada de bloqueos. Un pequeño grupo de manifestantes del paro se tomó el puente de Juanchito, impidiendo el paso hacia Candelaria, Florida, Pradera y el norte del Cauca, y aunque representantes de las autoridades y ciudadanos que necesitaban cruzar les pidieron que despejaran el paso, se negaron y fue necesaria la intervención del Esmad.
Lo ocurrido ayer en Cali confirma que el Esmad es necesario; sin la presencia de este escuadrón, miles de personas que viven en municipios vecinos y trabajan en la capital del Valle del Cauca o viceversa, no habrían podido cumplir con sus labores.
Mientras algunos insistan en los bloqueos, los desmanes, el vandalismo y la violencia, será imposible siquiera considerar que el Escuadrón Móvil Antidisturbios se acabe.
Aquí el debate debe ser otro: ¿Hasta dónde una manifestación es pacífica y cuándo se convierte en una actividad que amenaza a la sociedad y transgrede la ley? Cuando se pasan esos límites, se hace necesaria la intervención de un cuerpo especializado que garantice el orden. Si quienes organizan una marcha, una concentración o cualquier otra actividad de protesta no están en capacidad de impedir que su convocatoria termine en desmanes, como ha ocurrido con los líderes del paro, no pueden pedir que el Estado se deshaga del escuadrón diseñado para controlar este tipo de situaciones.
Es más, contar con el Esmad también es garantía para quienes participan en las manifestaciones, pues no tener una fuerza especializada en estos casos, aumenta el riesgo de que una protesta termine en tragedia, como se ha visto en otros países que no tienen escuadrones antidisturbios. El Escuadrón Móvil Antidisturbios es necesario.
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