Desde finales del 2015 y en el 2016 expresamos en esta columna la problemática de la crisis de Emcali, sus estados financieros, por indecisiones para la transformación de las telecomunicaciones y la modernización de la obsoleta empresa. Crecimiento pírrico de sus finanzas, baja ejecución presupuestal del 84% en el año 2018, con utilidades mínimas para el tamaño de la empresa y de sus funciones.
La actual administración agudizó su crisis, con estudios y no resolvió en cuatro años la pérdida sostenida de telecomunicaciones.
Proyectar utilidades operacionales de $200 mil millones 2019 es bajo con más de 600.000 suscriptores; una utilidad neta inferior a $60 mil millones es muy baja para inversión.
Tratar de manejar estadísticamente las cifras, cómo se hace con la criminalidad de la ciudad, es engañarse. Los ingresos operacionales en acueducto y alcantarillado por $500 mil millones, con pérdidas de agua no contabilizada superiores al 48%, es mal balance. Y telecomunicaciones, con ingresos operacionales en el 2019 de US$50 millones, con pérdida neta proyectada para este año, más cuatro años seguidos, un abuso al ciudadano.
Ninguno de los proyectos nuevos queda consolidado, ni la planta solar, ni la extracción de agua con pozos por el sistema de lechos filtrantes. Quedan en el aire. No dan la inversión en el año 2019, por lo pequeña, que no es importante para una empresa de ese tamaño. Caleños, debe haber un cambio profundo en la orientación de las Empresas Municipales de Cali.
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