Cali no puede seguir improvisando su futuro

Hebert Celín Navas

A menos de seis meses de las elecciones regionales, el panorama que deberá enfrentar el próximo alcalde de Cali es bastante complejo, problemáticas como la inseguridad, la movilidad, obras inconclusas, la educación, la creciente llegada de migrantes, entre otros son algunos de los temas cruciales.

Pero lo que más preocupa es que aun después de muchas administraciones elegidas popularmente, la ciudad no cuente con una hoja de ruta clara que la proyecte por lo menos a dos décadas a futuro.

Son muchos los interrogantes que nos hacemos acerca de una ciudad como Cali que no aprovecha las ventajas competitivas que aún tiene para convertirse en una urbe próspera, que disminuya los niveles de desempleo, que no expulse el talento que se forma en la ciudad por falta de oportunidades, que sea más amable y segura.

El turismo, el ecoturismo, la integración en planes conjuntos con los municipios aledaños, los emprendimientos de base cultural, deportiva, social y tecnológica, las soluciones de fondo al tema del transporte masivo en la ciudad, que en nuestro criterio debería pasar por la proyección de un sistema de metro, los temas ambientales, el cuidado de las zonas de ladera, un plan integrado del manejo de los siete ríos que por fortuna ingresan al territorio urbano, deberían ser temas de análisis en las actuales campañas a la alcaldía caleña y base de un plan ordenado de desarrollo futurista incluyente y ambicioso.

Ojalá los caleños tengamos esta vez tino a la hora de escoger, porque de seguir como vamos, pronto seremos una ciudad de la B.

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