Cali, abril 29 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 29, 2026 21:39
Marcela Onzaga Franco – Psicóloga especialista
Constantemente observo como las personas luchan por adquirir bienes y capitalizarse o en su defecto subsistir en un medio que constantemente exige más y más, suelo escuchar los discursos de unos tantos que pretenden obtener la tan anhelada felicidad enfocada en poseer ,como lo es el auto deseado, la casa, el viaje y una vez tenido esto, pierde sentido y se proyecta la necesidad de otra cosa o, como es el caso de algunas personas que después de invertir esfuerzos físicos, mentales y emocionales para poseer riquezas materiales, no las disfrutan por diversos motivos, o tal vez ya no tienen con quien compartirla porque en el proceso de poseer se olvidaron de ellos mismos o de quienes les han acompañado.
Recuerdo una persona que en determinado momento conocí, tenía una casa hermosa con una piscina grande la cual no tengo duda del esmero y trabajo que invirtió para adquirirla, pero frecuentemente mencionaba que no la utilizaba así como la mayoría de espacios recreativos de su mansión, porque no tenía tiempo para ello como tampoco de admirar el jardín que con esfuerzo pagaba cada mes.
De igual manera, recuerdo el caso de una mujer que constantemente en consulta expresaba sentirse sola, pero de otro lado manifestaba que no le gustaba que la visitaran para que no le hicieran desorden.
Estaba tan enfocada en mantener todo aparentemente perfecto que no disfrutaba de lo esencial y simple que puede ser la existencia misma.
Cada ser humano vive su realidad de acuerdo a sus prioridades o le da un sentir a cada cosa dependiendo su experiencia o proceso de aprendizaje.
Una persona con quien hablé hace poco me dijo que su felicidad era poder compartir con sus seres queridos las riquezas y privilegios que tenía.
Con este articulo pretendo que usted pueda reflexionar frente a si está disfrutando de aquello que está viviendo, no es necesario el auto de lujo o la mansión, desde las cosas sencillas y simples como el sonido de los pájaros, la lluvia, el sol, una buena conversación, o el silencio mismo que en ocasiones es una conexión con los sentidos.
O quizás, como dice Facundo Cabral, “no estás deprimido, estás distraído” y quiero resaltar la invisibilidad que en ocasiones se le otorga a personas que son significativas pero por pensar en lo material son anuladas y se puede estar perdiendo de grandes momentos.
Viva el aquí, el ahora, no se trate como máquina, inclusive éstas necesitan y requieren un mantenimiento, por ello tómese el tiempo para disfrutar y vivir, sea mucho o poco lo que tenga, disfrútelo, el tiempo es tan efímero y fugaz que quizás no exista un mañana. Que no quede en usted la sensación de arrepentimiento por lo no hecho.
Fin de los artículos
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