Cuando vuelve a incluirse la historia en los planes de estudios, deberá tenerse muy presente que desconocerla y tergiversarla nos condenaría a repetirla.
Sería grave en nuestro país que resultó más dependiente porque en su mayoría las decisiones han estado plagadas de equivocaciones. La época de la independencia comenzó con la firma de un acta que declaraba fidelidad a la Corona Española, primer error, y en su inicio la época republicana, en vez de crear una industria nacional y de fortalecer los principios constitucionales democráticos, optó por entregar sus recursos naturales olvidando que la pobreza conllevaría a otra dependencia ante las nuevas potencias.
Aprender de los errores históricos implicará no adular a los negociadores internacionales que interpretarían tales actitudes como debilidad nuestra. Revisando la mal llamada “época de la independencia” entenderíamos que las causas externas y los apoyos militares son dos cosas diferentes. El proyecto de independencia se logró con la campaña libertadora de Simón Bolívar.
La declaración de independencia de Estados Unidos en 1776, la revolución francesa de 1789 y la situación económica y militar de España en 1808, fueron hechos externos que influyeron en el pensamiento de los neogranadinos para que en sus reuniones planearan como reclamarle a la Corona igualdad política de los criollos y los de sangre azul.
Deducimos que la independencia de EE. UU nomás fue mera influencia en nuestros criollos. Simón Bolívar sí concebía una América independiente, pero desconfiaba de EE.UU, así lo consignó en su Carta de Jamaica.
Algunas legiones británicas, mientras el gobierno inglés se declaraba imparcial, pelearon en nuestras batallas como un mero trabajo remunerado.
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