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2 de noviembre, Día de Los Fieles Difuntos

Valor antropológico de la muerte

Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente

El Día de Los Fieles Difuntos, que en Colombia se celebra el 2 de noviembre, igual que en otros países, tuvo origen en la cultura maya, donde le ofrecían rituales a la muerte: pan, licor, altares y calaveritas de azúcar.

Hoy en los rituales no se estima la muerte como un final biológico, que se cumplirá en todos los seres vivos de la naturaleza, que los científicos explican como consecuencia de enfermedades o accidentes, que concluye en la cesación del funcionamiento orgánico y la extinción de los signos vitales.

Sólo es motivo de celebración, de fiesta religiosa y folclor. En la historia del pensamiento, ni el sabio, el filósofo o el líder espiritual, han podido demostrar con precisión qué sigue después de la muerte.

La teoría de la transición del alma hacia otra dimensión es fundamentada bíblicamente y poseyendo fe.

Desde la antigüedad se le ha rendido culto a la muerte de los seres queridos, lo mismo que hacen las organizaciones sociales con la memoria de sus líderes.

Muerte y letras

El problema de la muerte en Colombia, es de gran interés y objeto de estudio de los investigadores y sociólogos.

Con las confesiones de los victimarios en las audiencias de la Justicia Especial para la Paz JEP, nos dimos cuenta de la magnitud como la muerte se ensañó en Colombia.

Pero, la muerte está tan vigente en el mundo, que en la disputa por la franja de Gaza, en una semana de guerra hubo 5791 muertos, víctimas de los ataques indiscriminados con misiles de Israel contra Palestina.

Las otrora realidades de muerte y las actuales, inspiraron a escritores. Dante de Alighieri, con su “Divina Comedia”, escribió una obra maestra de la literatura italiana.

En la “Divina Comedia” se reseñan el infierno, el purgatorio y el paraíso. Con la celebración del Día de Los Difuntos, la muerte adquirió tal valor antropológico, que también se volvió emblemática en carnavales y tema en la literatura latinoamericana, entre otras, “La muerte de Artemio Cruz” de Carlos Fuentes, “Crónica de una muerte anunciada” de García Márquez y el “Soneto a Matilde” de Pablo Neruda.

Día de Los Difuntos

El primero de noviembre la Iglesia Católica celebra el Día de Todos Los Santos. Al día siguiente, el 2 de noviembre, los creyentes celebran el Día de los Fieles Difuntos, que se originó en una tradición mexicana.

Desde el 2008, la celebración del Día de Los Fieles Difuntos fue incluida por la UNESCO en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de La Humanidad.

Esta celebración se fundamenta en la significación del regreso temporal de los seres queridos fallecidos. Según la creencia de los mexicanos, los familiares reciben la visita de las almas de sus seres queridos que tras ser llevados a sus tumbas un día partieron hacia otra dimensión y por eso se preparan para recibirlos durante estos primeros días de noviembre.

Esperarán su visita con altares, velones, incienso, fotografías, flores, objetos personales y licor. En Colombia, para la celebración no preparan altares, los creyentes acuden a los cementerios, las mujeres visten de luto, buscan la tumba donde reposan los restos de sus seres queridos, les ponen flores y les rezan rosarios.

Esta celebración católica viene desde la Colonia, porque los españoles nos la impusieron con la evangelización como parte de su legado cultural. Los españoles la traían desde el siglo XVI, cuando el monje benedictino San Odilón de Francia la proclamó entre las otras creencias católicas.

En los carnavales decembrina también se escoge un disfraz de la muerte para desfilar junto al diablo, pero tienen fundamentación meramente folclórica, distinta a la del Día de Los Difuntos.

Iconografía de muerte

La iconografía de la muerte está representada por: las armas, los genocidios, las morgues, las fosas comunes, las cifras mortales, los ataúdes, los cementerios y los hornos crematorios.

El número de muertes es un indicador valioso para medir las políticas sociales de un Estado. En Colombia los candidatos prometen disminuir el número de víctimas mortales y los presidentes hacen su informe final basados en la reducción de las muertes en relación con gobiernos anteriores.

Una cifra de muertes extremas en Colombia, comparable con la dictadura nazi, fue el caso de los 6402 falsos positivos.

Las tumbas antiguas tienen gran valor arqueológico en la historia de la cultura, porque las piezas y el acompañamiento con personas enterradas vivas, indican que esas comunidades entendían la muerte como un largo viaje.

En los cementerios modernos, la arquitectura de las tumbas y distribución en pabellones, refleja la estratificación social de los muertos hasta en su descanso en paz.

Los mausoleos son los lugares para los muertos de alcurnia. La iconografía de la muerte también pasa a ser motivo turístico, por ejemplo, sucede con los jardines del cementerio de Tulcán en el Ecuador, donde el interés fotográfico de los visitantes desplaza a los fieles que van a rezarle a sus difuntos.

Muerte lírica

El poeta chileno Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971, al inspirarse anticipadamente en lo que le representaría el fallecimiento de su amada, escribió “Soneto a Matilde”, poema con uno de los mejores versos de la lengua castellana sobre la muerte:

Soneto a Matilde

Si alguna vez, tu pecho se detiene,

Si algo deja de andar ardiendo por tus venas,

Si tu voz, en tu boca, se va sin ser palabra,

Si tus manos se olvidan de volar y se

duermen.

Matilde, amor, deja tus labios entreabiertos,

Porque ese último beso, debe durar conmigo

Debe quedar inmóvil para siempre en tu boca

Para que así también, me acompañe en mi

muerte.

Me moriré besando, tu loca boca fría

Abrazado al racimo, perdido de tu cuerpo

Y buscando la luz de tus ojos cerrados

de tus ojos cerrados, de tuis ojos cerrados

Matilde, amor deja tus labios entreabiertos

porque ese último beso, debe durar conmigo

debe quedar inmóvil, para siempre en tu boca

para que así también, me acompañe en mi

muerte.

Y así cuando la tierra, reciba nuestro abrazo

Iremos confundidos en una sola muerte

a vivir para siempre la eternidad de un

beso

Matilde amor, Matilde…

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