Cali, octubre 24 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 23, 2026 21:15
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
El concepto de moneda, digamos mejor el objeto mercantil moneda, es uno de los productos culturales más importantes a través de la historia. Fue importante desde los tiempos bíblicos y lo seguirá en el futuro, demostrándose su vigencia económica y causa de problemáticas sociales, que esta semana generó una gran polémica y un debate en las redes, la orden del presidente Iván Duque, de acuñar 1.409 monedas protocolarias, elaboradas en bronce y recubiertas en oro de 24 quilates, para regalar a visitantes del palacio.
Recordemos que Judas entregó a Cristo a cambio de treinta monedas de oro. Pareciera que la moneda, además de ser un valor circulante de la economía, estuviese relacionada con las injusticias, que Augusto Pinochet a cambio de dólares traicionó a Salvador Allende, precisamente en el Palacio de La Moneda.
En el argot popular no falta quien, que, ante una traición, diga que “pagará con la misma moneda”. El concepto de moneda incursiona también en el discurso político, que el general Hugo Chávez, decía que “no era monedita de oro para caerle bien a todo el mundo”. Pero el concepto no sólo está relacionado con economía, política y traición, también sirve para medir el amor, “dame cinco centavitos de felicidad”, dice una composición exitosa de Héctor Ulloa. Y otra canción, remata, “tres cosas hay que en la vida jamás nos pueden faltar: salud, dinero y amor”.
Las culturas precolombinas practicaron el trueque, es decir, cambiaban productos por otras cosas, sin saber todavía el significado de la destinación comercial, pero con esa costumbre ya manejaban la equivalencia de cosa moneda.
Después seleccionaron determinados productos, por ejemplo, la sal, para sus intercambios comerciales. Pero es durante la Colonia Española, dice el historiador Pedro Pablo Hernández, con la institucionalización de la Casa de la Moneda en algunas ciudades de América, cuando se empiezan a acuñar las primeras monedas y estas adquieren su valor financiero. Las “macuquinas”, fueron las primeras monedas acuñadas artesanalmente a golpe de martillo en 1616 en la Nueva Granada, autorizadas por la Casa de la Moneda de Cartagena.
En Cartagena, Santa fe de Bogotá y Popayán, se fundaron las primeras casas de monedas. En los tiempos coloniales al sistema monetario se le daba valor en reales. Pero también recibieron denominaciones de macuquinos y cuartillos, elaboradas en oro, plata o cobre. Se les grababa ventanas reales y la figura del león. Desde la Independencia, las nuevas grabaciones fueron los cuernos y los gorros frigios. Finalmente, en la República, los escudos, los personajes libertadores y los números romanos, figuran en las caras de las monedas. Ante la escasez de metales se optó por los billetes en papel moneda.
La moneda circulante se usa para pagar y comprar. La moneda dura circula en los países económicamente fuertes.
Hasta hace medio siglo en nuestro país la moneda metálica equivalía a centavos y los billetes a los pesos. Después el costo de vida extingue los centavos y el valor nominal de la moneda metálica se cambia por pesos. La moneda metálica se devalúa que pierde su valor adquisitivo, al extremo que el público se vuelve renuente de aceptarlas como devuelto.
Esa clase de moneda metálica y devaluada, sus usuarios suelen denominarlas “el dinero suelto”, mientras a los billetes de más alto valor, “dinero duro”. La numismática es el arte de conseguir, clasificar, coleccionar, conservar y contextualizar las monedas. Los anticuarios ofrecen monedas antiguas y son piezas muy valoradas y costosas, buscadas por coleccionistas.
Hay monedas que se acuñan con fines conmemorativos, por ejemplo, la que presenta el rostro de Jorge Eliecer Gaitán, en homenaje al líder asesinado. Otra, acuña el símbolo de los VI Juegos Panamericanos de 1971, en homenaje al evento deportivo internacional que transformó la ciudad de Cali.
En otra, se grabó la figura del samán gigantesco, en memoria del árbol centenario de la plaza del Municipio de Guacarí, lamentablemente caído a pesar de los esfuerzos que se hicieron para salvarlo de una bacteria. Hubo tiempos, cuando las monedas se acuñaban en plata o cobre puro, que se reutilizaban como materia prima de la joyería.
Cada una de las nuevas monedas protocolarias que se emitirá tiene un valor unitario de $29.000, oo, en una cara figura el escudo colombiano y, en la posterior, aparece acuñado el capitolio, la fecha del periodo presidencial de Iván Duque Márquez, y su respectiva firma. Acuñarán 1409 monedas, con un valor total de $41.917.750, oo.
Quienes protestan por la orden de emisión de las nuevas monedas protocolarias, fundamentan su postura con el momento de crisis que atraviesa la economía colombiana por la quiebra de varias empresas, el empeoramiento de los índices de desempleo y las urgencias que deberá atender el Gobierno Nacional como consecuencia de la pandemia del Covi-19.
El representante a la cámara, Inti Asprilla, opinó: “Es una barbaridad en un país con tantas necesidades insatisfechas”.
Por su parte, Víctor Muñoz, director del Departamento Administrativo de la Presidencia, replicó: “Si miramos los gobiernos anteriores, nosotros hemos invertido menos de la mitad, siempre buscando un esquema de austeridad”. Los economistas predicen que llegará el día que la moneda desaparezca y sea reemplazada por el dinero plástico, que obligará a hacer los pagos con tarjetas débitos, tarjetas de crédito o, finalmente, transacciones por línea.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: