Cali, septiembre 7 de 2026. Actualizado: lunes, septiembre 7, 2026 22:27
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
Los docentes siempre han estado en ojos de los huracanes de: sus estudiantes, los acudientes, la comunidad, el gobierno y, viene al caso, quizá las miradas más profundas, son las hechas por el séptimo arte.
Varios cineastas han filmado la realidad de los maestros y su impacto social. Empieza Francois Truffaut con “Los 400 golpes” (1959) y siguen más miradas: “La sociedad de los poetas muertos” (Peter Weir. 1989), “La lengua de las mariposas” (José Luis Cuerda, 1999) y “Lugares comunes” (Adolfo Aristarain, 2002).
Truffaut centra su mirada en el maestro represivo, en la familia autoritaria y la violencia.
Peter Weir, reivindica al maestro de innovadoras metodologías didácticas que a sus estudiantes hace enamorar de la poesía, la literatura y el arte.
José Luis Cuerda rinde homenaje al maestro de la escuela de la vereda, que práctica la metodología roussoniana, que compenetra los niños con la naturaleza, él se considera un vecino más en el pueblo donde ejerce la enseñanza, pero que ve truncada su misión docente cuando es víctima del régimen de Francisco Franco. Aristarain cuenta la historia de la suerte que corrieron los maestros próximos a pensionarse, con sus sueños en la crisis económica argentina.
Las escuelas de padres son aquellos proyectos pedagógicos más indicados y útiles para la integración de los estamentos escolares (estudiantes, docentes y padres de familia) en estos tiempos de crisis de las costumbres y de los valores sociales.
Como estos talleres deberán ser seductores, el cine-foro será una estrategia amena y más indicada para cumplir los objetivos trazados. Una buena película sensibiliza más que las agotadoras lecturas en un taller y que algunas conferencias cansonas, porque el cine cautiva, genera placer e interés de los cinéfilos.
Ningún docente se atreve a dar consejos verbales a los acudientes de sus estudiantes, porque se cuida de usurpar los límites que les corresponde a los distintos roles sociales.
Entonces qué mejor que el director de un buen filme les hable a los padres de familia valiéndose de las imágenes. “Los 400 golpes” son sensibilizadores de aquellos padres de familia y de los profesores, incapaces de educar con amor más que con el fuetazo o la severa sanción disciplinaria del reglamento institucional.
Narra la historia de Antoine Doinel, adolescente díscolo, que, agobiado por un padrastro maltratador y una educación represiva, huye de su casa, el robo lo tienta y termina en un reformatorio.
La dependencia de los estudiantes a la virtualidad y a las tecnologías, cada vez más vuelve difícil que los maestros impartan una educación humanística.
Lo preocupante es que los nuevos maestros se dejen derrotar por las tecnologías o que abandonen inconscientemente la calidad pedagógica al educar a los niños.
Si los jóvenes maestros también son producto de la nueva realidad tecnológica, en “La sociedad de los poetas muertos” y en “La lengua de las mariposas”, encontrarán las bases y los fundamentos del legado de la educación humanística, que tal vez todavía no los haya comprometido.
“La lengua de las mariposas”, narra una analogía bolivariana entre el niño Moncho y su maestro Gregorio.
Manuel Azcona, guionista que se inspiró en un cuento homónimo del escritor Manuel Rivas, construye una relación pedagógica que coincide con “El Emilio” de Juan Jacobo Rousseau: Gregorio conduce de la mano a Moncho y mientras le imparte conocimientos le descubre todo lo bello que hay en la naturaleza.
“La sociedad de los poetas muertos”, narra la historia de un profesor de literatura, quien, con métodos poco convencionales en la institución, incita a sus estudiantes, quienes lo emulan, expresándole “Oh! mi Capitán”.
El problema universal pensional de los maestros se trata de manera emblemática en la historia de Fernando Robles, personaje magistralmente interpretado por Federico Luppi, un profesor de literatura que es retirado anticipadamente de su cátedra, situación propiciada por la crisis económica que vive la Argentina.
La abrupta decisión institucional de retirarlo de la cátedra, aprobándole una pensión muy inferior al ingreso que devengaba, desestabiliza económicamente al profesor.
Para afrontar esa inesperada realidad el profesor logra la aprobación de parte de su solidaria esposa, de que venderían el apartamento que ella había heredado y, con ese dinero emprenderían un proyecto rural donde cultivarán flores.
La chagra, espacio para realizar su utopía, es identificada con la cifra 1789, en homenaje a la fecha de la revolución francesa.
Fernando Robles es un idealista existencialista, que no claudica a su pensamiento izquierdista.
Alguna vez viajan a visitar a Pedro, su único hijo radicado en Madrid, ingeniero con concepción de vida distinta y acorde a la nueva realidad mundial, que buscó otra salida al problema económico. En una celebración por el encuentro, padre e hijo, se lastiman por sus posiciones diferentes.
No sólo los cineastas quisieron testimoniar la problemática de los educadores, los cantores también lo hacen con sus mensajes.
Patxi Andión, por ejemplo, canta: “Con el alma en una nube/ y el cuerpo como un lamento/ viene el problema del pueblo/ viene el maestro (…) El cura cree que es ateo/ y el alcalde, comunista/ y el Cabo jefe de puesto, piensa que es un anarquista (…) Le deben 36 meses del cacareado aumento/y él piensa que no está mal/ enseñar toreando un sueldo (…) Las buenas gentes del pueblo/ le han escrito al Ministerio/ dicen que no está claro, como piensa este maestro”.
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