Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
Todos sabemos que los loros son grandes imitadores. Pero lo que pocos imaginan es hasta dónde pueden llevar esa habilidad.
En distintos lugares del mundo se han reportado casos de loros que imitan voces humanas no solo para divertirse, sino para manipular situaciones a su favor.
En Inglaterra, una mujer recibió llamadas extrañas de su propia casa: era su loro repitiendo frases grabadas, lo que la llevó a creer que alguien había entrado.
En Brasil, un loro entrenado en un puesto de venta ambulante gritaba “¡más barato aquí!” para atraer clientes. Y en Estados Unidos, un loro de refugio aprendió a imitar la voz de la ex dueña pidiendo comida, desconcertando a los voluntarios.
Los loros poseen una de las estructuras cerebrales más complejas en el reino animal para el aprendizaje vocal.
A diferencia de otros pájaros, no se limitan a cantar: pueden reproducir patrones acústicos con gran precisión. Para ellos, imitar no es solo un juego: es una herramienta de integración social.
La capacidad de imitar voces humanas ha llevado a situaciones inquietantes:
En muchas culturas, los loros eran considerados mensajeros entre mundos. Su habilidad de hablar los volvía casi mágicos: seres capaces de conectar lo humano con lo animal.
Hoy, conociendo su biología, esa fascinación se mantiene: su don para imitar no deja de ser un recordatorio de lo difuso entre comunicación e inteligencia.
Los loros impostores nos muestran que el lenguaje no es exclusivo de los humanos, y que la imitación puede convertirse en manipulación.
Nos obligan a preguntarnos: ¿hasta qué punto entendemos a los animales que conviven con nosotros? Tal vez sus “engaños” sean, en realidad, la prueba de una inteligencia que no hemos terminado de comprender.
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