Cali, junio 24 de 2026. Actualizado: martes, junio 23, 2026 23:25
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
Carlos Gardel y el tango fueron referentes valiosos para los escritores del Boom Latinoamericano: Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato. Inclusive, para escritores colombianos, como Manuel Mejía Vallejo (Aire de tango) y Fernando Cruz Kronfly (La caravana de Gardel).
Y no faltaron notables ensayistas que investigaron su contexto social: Carlos Zubillaga (Carlos Gardel), Daniel Vidart (El tango y su mundo), Andrés Carretero (Tango testigo social), Juan José Sebreli (Buenos Aires: vida cotidiana y alienación), Andrés Vergara (Historia del arrabal).
Los sellos disqueros al lanzar los acetatos no descuidaron el diseño de carátulas donde invitaron a los especialistas, como por ejemplo, Hernán Restrepo Duque, para que reseñaran los álbumes con notas académicas.
No hay bar, cafetín o taberna, que no ambiente el lugar con retratos de Gardel y fotografías de orquestas típicas. Esos lugares parecen templos de culto a Gardel, donde los bohemios oyen que lo anuncian con erudición quienes los atienden y ellos muy atentos escuchan esas letras lunfardas.
El tango tuvo sus orígenes históricos en contexto social del conventillo, donde primero lo bailan y luego escuchan los cantos narrativos sobre el malevaje.
Juan José Sebreli describió críticamente el Morocho del Abasto: “Gardel transformó el tango en una romanza internacional y cambió para siempre sus ropas ceñidas de compadre y el pañuelo al cuello por la pechera almidonada, el frac y la galera de felpa. Sus lujosos atuendos, su nuevo aire de niño de bien y su amistad con los nobles europeos, lejos de apartarlo de los marginales de quienes había salido, lo acercaron más aún”.
Todavía no se aclaran las controversias sobre la nacionalidad y el nombre del cantor universal: unos aseveran que se llamaba Charles Gardés y que había nacido en 1890 en Toulouse Francia; otros que era argentino y, no faltaron, quienes reclamaron que Carlos Gardel había nacido en Uruguay.
Lo cierto e indiscutible es que Carlos Gardel falleció en Medellín, Colombia, el 24 de junio de 1935, tras accidentarse el avión en que viajaba.
Si La Guajira es epicentro del vallenato, Ibagué de la música colombiana y Santiago de Cali de la salsa, Medellín siempre será la meca del tango.
Aunque sus restos mortales, después de permanecer seis meses en Colombia, fueron repatriados al panteón de los artistas en el cementerio La Chacarita de Buenos Aires, Argentina, los fanáticos del “Morocho del Abasto”, del “Mago”, del “Juglar rioplatense”, del “Mudo” o del “Zorzal Criollo”, le seguirán rezando en el campo santo de San Pedro de Medellín.
No se apagarán los sonidos de los acordeones que junto a las cajas y las guacharacas acompañan las voces agudas de los juglares cantando sus historias caribeñas y, en Medellín, el bandoneón, instrumento familiar ascendente, sonará entre el piano y los violines, acompañando las voces de las quejas del arrabal.
El tango fue un ritmo hijo de la milonga y el candombe, que en sus orígenes sólo se bailaba en los solares de los conventillos rioplatenses de las dos orillas o casas de inquilinato. Luego se le agregó letra hasta convertirse en la canción social, de protesta popular y testimonial por excelencia que nació en los barrios de arrabal. Los primeros tangos que cantó Carlos Gardel solamente fueron acompañados con la guitarra de José Razzano El término arrabal –explica Andrés Vergara Aguirre- ha estado asociado al crecimiento desordenado de la ciudad.
En el caso del tango, el arrabal inicialmente reemplaza la expresión “orilla”, con la cual los bonaerenses aludían a esos sitios que estaban en los extremos de la ciudad, en los límites con la llanura”. Las letras de los tangos están compuestas con el lenguaje lunfardo. Típico producto de una cultura de aluvión, -explica Alfonso Lessa- el lunfardo nació y creció junto a las dos capitales rioplatenses, Buenos Aires y Montevideo.
Utilizado por “guapos” y “malevos” de fines del siglo XIX. Por esa razón el tango fue censurado y prohibido. Al principio se bailaba entre parejas de varones, porque las mujeres de sociedad eran proscritas. La Academia Francesa lo aprobó y adoptó.
“Ahora unos amigos me han dejado una victrola y unos discos de Gardel. En seguida se comprende que a Gardel hay que escucharlo en la victrola, con toda la distorsión y la pérdida inimaginables; su voz sale de ella como la conoció el pueblo que no podía escucharlo en persona, como salía de zaguanes y de salas en el año veinticuatro o veinticinco. Gardel-Razzano, entonces: La cordobesa, El sapo y la comadreja, De mi tierra. Y también su voz sola, alta y llena de quiebros, con las guitarras metálicas crepitando en el fondo de las bocinas, verde y rosa: Mi noche triste, La copa del olvido, El taita del arrabal” (Julio Cortázar 1953). “Los payadores y milongueros anteriores a él habían canturriado casi en voz baja, con una entonación que oscilaba entre lo cantado y lo oral; Carlos Gardel fue acaso el primero que dejó ese desgano y cantó con toda la voz, fue el primero también que acometió con toda deliberación lo patético. Muerto el hombre, la perdurable voz sigue cantando y conmoviendo. ¡Ese Gardel! Cada día canta mejor. (Jorge Luis Borges 1976).”Los protagonistas de los tangos parecen esas criaturas de Dostoievsky que vienen de realizar un doloroso descenso a los infiernos”. (Ernesto Sábato 2001).
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