Cali, junio 25 de 2026. Actualizado: miércoles, junio 24, 2026 21:55
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
Las celebraciones decembrinas hacen parte de la cultura cristiana.
El pesebre, los villancicos, el árbol, los regalos y las tarjetas, son los símbolos propios de la navidad.
Los mensajes navideños se fundamentan en la reconciliación, el gozo y la luz.
La navidad invita a dejar la tristeza, a alegrarse, porque estos deben ser días de gozo.
A perdonar, porque la navidad es tiempo de reconciliación y paz. En navidad se debe buscar a los amigos, porque los cristianos hallamos los mejores días para el encuentro.
Debemos ayudar a los pobres, porque el 24 de diciembre es una fecha oportuna para la generosidad y el altruismo.
La navidad invita a dejar la soberbia, porque su celebración nos invita a la humildad.
En la navidad podemos encender los faroles para abandonar las tinieblas, porque su celebración está fundamentada en la luz.
El pesebre es el símbolo de fervor cuyo origen data en el año 135, después de Cristo, cuando los cristianos se reunían a conmemorar el nacimiento de Cristo; tradición que fue institucionalizada en 1223, después de Cristo, cuando Francisco de Asís representó sobre una maqueta el pueblo de Belén.
Alrededor del pesebre se congregan las familias y los vecinos a rezar la novena de aguinaldo.
Una de las añoranzas navideñas de los caleños se remonta a los años sesentas, setentas y ochentas, cuando masivamente se reunían en torno a un pesebre instalado en el parque de la circunvalación para rezar la novena de aguinaldo, convocados por el padre Alfonso Hurtado Galvis.
Además, en varios barrios populares los vecinos construían pesebres artesanales móviles y con panderetas, pitos y tamborcitos, rezaban la novena de aguinaldo e interpretaban villancicos.
El intercambio de aguinaldos es una costumbre navideña oficializada desde la cultura grecolatina.
Los regalos de aguinaldo fortalecen los lazos familiares y los vínculos de amistad, porque son expresión y símbolo del afecto y la generosidad.
Para preservar esta costumbre social de entregar aguinaldo, explica que entre compañeros de trabajo se juegue al “amigo secreto”.
Esta costumbre viene desde el siglo VIII, antes de Cristo, y se practicó en honor a la diosa Strenia.
En la Edad Media, la costumbre de los aguinaldos se extendió a toda Europa.
En América también se arraigó la entrega de regalo, sobre todo a los niños, que, para valorarlo Oswaldo Oropeza, le compuso el villancico “Mamá donde están los juguetes”: “Mamá donde están los juguetes/ mamás el Niño no los trajo/ Será que no vio tu cartita/ que pusiste en la noche/ mamá hoy me siento muy triste/ Mamá el Niño no me quiere”.
Al inglés Henry Cole, se le reconoce como el inventor de las tarjetas navideñas.
Este londinense, que debido a sus ocupaciones no contaba con el tiempo suficiente para en navidad escribirles cartas de navidad y feliz año nuevo a sus familiares y amigos, en 1843 tuvo la ingeniosa idea de diseñar y confeccionar las primeras tarjetas.
Estas, diseñadas e impresas en grandes tirajes alcanzaron mucho auge a mediados del siglo XIX.
La nueva costumbre del envío de tarjetas, además de abaratar los servicios de correos, popularizó la imagen de Santa Claus en los países anglosajones.
En los países hispanoamericanos, con gran fervor cristiano impuesto desde la colonización española, se diseñaron tarjetas con la iconografía correspondiente a esta tradición: San José, María, el Niño Jesús y los pastores, contextualizada en el pesebre de Belén.
Las celebraciones decembrinas están centradas en la conmemoración de la historia natal de Cristo.
El pesebre representa el espacio geográfico de Belén.
José y María, los padres de Jesús, encarnan el cumplimiento de lo anunciado por los profetas en el Antiguo Testamento. Y los pastores representan el contexto social de Jesús.
“Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de Herodes, vinieron unos magos de Oriente a Jerusalén y preguntaron: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo. Herodes y todo Jerusalén quedaron muy intranquilos por la noticia. Reunió a todos los sacerdotes principales y a los maestros de la Ley para preguntarles dónde debía nacer el Cristo. Ellos le contestaron que en Belén de Judá”. (Mateo 2. 1-5)
Son muchas las añoranzas de las otrora navidades, que el desarrollo tecnológico y el cambio de costumbres, poco a poco relevan de nuestra cultura tradicional.
Qué distintos eran aquellos diciembres cuando los familiares y vecinos se reunían a ayudar con la preparación de la gastronomía propia de las celebraciones decembrina: moler el maíz, arrumar la leña, preparar la natilla y nuestras abuelas sentadas junto a la gigantesca paila de cobre, meneando el majar blanco con la cagüinga de madera.
La fundamentación histórica de la navidad de los cristianos, siempre celebrará que Jesús nació en un pesebre, José, su padre putativo fue un anciano carpintero, María, su madre, una humilde mujer y que unos pastores fueron los testigos de aquel natalicio que cambió el rumbo de la historia universal.
Fotos: Pexels
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