Cali, septiembre 26 de 2026. Actualizado: sábado, septiembre 26, 2026 09:00
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
En los lugares por donde va pasando León Octavio Osorno Aguirre, artista cultivador de paz, nadie topa con una bala perdida, ni recordará después la historia de una bala de plata.
Tal vez la “Balita” de León Octavio motivó a otro león, Carlos Pizarro Leongómez, a renunciar a las armas y pensar que el cañón de su fusil estaría destinado sólo a disparar flores y así nunca la vida fuera asesinada en primavera.
En próximos días la “Balita” de León Octavio cumplirá sus bodas de oro, desde aquella vez que a su creador se le metió en la cabeza la idea de hacerle un homenaje a través del dibujo a una bala calibre 38 largo, que por casualidad se encontró por el parque “Los Estudiantes”, junto a Santa Librada, una tarde que regresaba a su casa.
León Octavio, esa vez, en tiempos de las represalias militares contra las protestas estudiantiles, halló esa bala sin disparar y, como un amuleto, la guardó en el bolsillo de su camisa y la llevó a su mesa de trabajo.
Allí le dio vida a su historieta “Balita”, en diciembre de 1973 cuando salió a la luz pública en un espacio del suplemento dominical de “El País”.
En 1993, cuando “Balita” adquiría la mayoría de edad, pensó dejarla a su libre albedrío y dedicarse a otro proyecto cultural, pero no fue capaz como el buen padre que jamás abandona a su hija.
“Balita” sigue con su padre repartiendo mensajes de paz por todos los rincones de la patria y sólo atina a decirle a su viejo “ahora ya caminas lerdo, como perdonando el viento, pero la edad no se te viene encima, sin carnaval ni comparsa”. Los días de “Balita”, ahora como una matrona cincuentona, siguen junto al viejo León Octavio con sus 75 años.
León Octavio Osorno Aguirre nació en Anza Antioquia (1948), pasó su infancia en Medellín y arraigó sus pasos de juventud en Santiago de Cali.
El cree que es pacifista por haber visto la luz en San Francisco de Anzá y, amante de la naturaleza, porque terminó su primaria en la escuela José Celestino Mutis.
Entre sus anécdotas, recuerda estas que explican por qué peregrinó en varias escuelas: “Yo siempre fui un niño de mala conducta, muy peleador y más cuando los compañeritos me gritaban que venía el león rugiente”.
Fue en el Liceo Antioqueño cuando le afloró su vocación de caricaturista: “Me gustaba a escondidas hacerles caricaturas a las fisonomías de mis profesores”.
Después de sus años juveniles conflictivos, un día decidió cambiar su comportamiento y a través del arte volverse promotor de paz.
En su vida artística ha emprendido varias utopías pacifistas: editor de la revista “Vivencias“; progenitor de Balita”, su caricatura hija; editor de la revista Chasqui de los cooperativistas cafeteros de Latinoamérica; autor del libro “El cultivo de la paz”; cofundador de El Bando de Villamaga; cofundador de La Morada Alternativa en Cali; programador del Festival de Música Campesina “Campo y Sabor” de Villa Carmelo; director de La Embajada de Santiago de Cali en Anza, su tierra natal antioqueña; gestor del Museo Muralista al Aire Libre de Anza”; promotor de “Lecturaleza”, talleres con comunidades indígenas del Cauca y, de “Mediadores de Lecturas” en Tunja.
León Octavio fundamenta su credo pedagógico ecológico pacifista: “Reforestemos el corazón para que nazca el bosque de la paz”.
La bala sin intención letal que esa vez León Octavio halló entre el prado, no puede denominársele “bala perdida”, mejor llamarla “bala abandonada”, que no es lo mismo.
Las balas perdidas son mortales porque fueron disparadas con el fin de dar en un blanco, que por infortunio derriba a otra persona.
En cambio la bala que convertiría en su amuleto inspirador, no fue disparada, alguien prefirió descargarla y botarla para garantizar la continuidad con vida de otro ser humano.
Por eso León Octavio la pintó rozagante, coqueta, ojos saltones, notorias pestañas y un medallón con el símbolo de la paz como collar.
“Balita” es amorosa, no explota pólvora, sino mensajes de paz. Las publicaciones de “Balita” han sido intermitentes, porque varias veces al pie del dibujo aparecieron mensajes muy ácidos contra el poder político responsable de la violencia, por ejemplo, alguna vez expresó: “La codicia es una de las plagas que atacan el cultivo de la paz”.
Pero “Balita”, jamás perdió su deseo de vivir, logró a ser publicada en libros y ha alcanzado las ediciones de cuatro tomos.
Entre las páginas de libros, ”Balita” opina con más libertad y sus mensajes pacifistas son de mayor profundidad: “Tener las armas más poderosas no puede ser la razón para resolver un conflicto a favor de quien las tiene”. “La justicia social es la gran empresaria de la paz”.
Los mensajes de “Balita” evidencian que no militan antagónicamente: “Cuando la paz nazca del corazón y no de la política, no habrá necesidad de firmar acuerdos”.
Antes de cada salida ante el público, “Balita” reflexiona objetivamente sobre los hechos sociales: “El caudal de la rebeldía adolescente se desborda en las pandillas por los sedimentos que la sociedad tan desigual no ha extraído de su cauce”.
“Balita” ha evolucionado al ritmo del desarrollo tecnológico. Cuando nació anduvo en páginas a blanca y negro de los diarios. Después fue editada con diseño más elegante en libros con prólogo, historietas más completas y con lanzamientos solemnes.
Ahora, a todo color, también navega en las redes sociales. Muchos educadores sin recato alguno confiesan que “Balita” les ha servido de material didáctico para despertar la creatividad artística y la inspiración literaria entre sus estudiantes.
Convocando a un acto público en la plaza principal de El Carmen de Bolívar, los pioneros de paz que ha sembrado durante este medio siglo, decidieron celebrarle a “Balita” sus bodas de oro.
León Octavio reconoció que es difícil alcanzar la paz, pero que no podemos perder las esperanzas. Aunque se radicó por tres décadas en nuestra ciudad, volvió a su municipio rural natal.
Es un convencido de que “no basta enseñar a leer en libros, que la educación también debe enseñar a leer la naturaleza”.
Fin de los artículos
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