Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
Los rayos UV son necesarios para la síntesis de la vitamina D, favorecen la circulación sanguínea y tienen efectos curativos para algunas enfermedades de la piel. También inciden de forma positiva en el estado anímico de las personas.
Sin embargo, los potenciales efectos negativos que pueden producir en nuestro organismo son serios: quemaduras de la piel, lesiones oculares, envejecimiento prematuro, manchas y mayor incidencia de lesiones malignas. Las lámparas o camas solares también son fuente de radiación ultravioleta y exponerse a ellas conlleva los mismos riesgos.
Por eso es importante cuidar y proteger la piel del sol porque si no lo haces la piel es más propensa a la aparición de arrugas y el envejecimiento más acelerado. Esto se debe a que los rayos UV desgastan las células que se encargan de proteger naturalmente tu piel.
Aparecen manchas solares que no desaparecen con el tiempo. Pueden evitarse empleando un protector solar recomendado para tu tipo de piel.
Al verse dañadas las células de la piel por la exposición a los rayos de sol, puede conllevar al desarrollo de algunas enfermedades y a una mayor predisposición de contagio de otras.
Además es importante tener en cuenta que las células que se queman tras la exposición solar tienen que ser reemplazadas por nuevas y, esto afecta a que tu piel pierda la humedad y los aceites esenciales.
El sol también puede generar problemas en los ojos, como cataratas. Las gafas de sol son una opción muy recomendada para proteger tus ojos de los rayos UV.
Los rayos de sol a los que has estado expuesto se van acumulando en tu piel. No importa qué tipo de piel tengas ni cuánto tiempo estuviste expuesto.
Las quemaduras constantes en la piel pueden favorecer a la aparición de ampollas sobre ésta.
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