Cali, septiembre 23 de 2026. Actualizado: martes, septiembre 22, 2026 21:58
El debate sobre si las carnes rojas causan cáncer ha sido un tema candente en la comunidad científica y entre los consumidores preocupados por su salud.
La pregunta es compleja y la respuesta no es tan simple como un “sí” o un “no”. Vamos a desglosar la información disponible para entender mejor esta cuestión.
Primero, es importante aclarar qué se entiende por carnes rojas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las carnes rojas son todas las carnes musculares de mamíferos, incluyendo carne de res, ternera, cerdo, cordero, caballo y cabra.
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), una rama de la OMS, clasifica las carnes rojas como “probablemente carcinógenas para los humanos” (Grupo 2A).
Esto se basa en evidencia limitada de que el consumo de carnes rojas cause cáncer en humanos y evidencia fuerte en estudios en animales de laboratorio.
La relación entre el consumo de carnes rojas y el cáncer ha sido investigada en numerosos estudios epidemiológicos.
Estos estudios observan las tasas de cáncer en diferentes poblaciones y sus hábitos alimenticios.
La evidencia más fuerte se encuentra en la relación entre el consumo de carnes rojas y el cáncer colorrectal, aunque también se ha sugerido una posible relación con cáncer de páncreas y cáncer de próstata.
Estos estudios siguen a un grupo grande de personas durante muchos años para observar cómo su dieta afecta su salud.
Varios estudios de cohortes han encontrado una asociación entre el alto consumo de carnes rojas y un aumento en el riesgo de cáncer colorrectal.
Estos estudios comparan a personas con cáncer con personas sin cáncer para ver si existen diferencias en sus hábitos alimenticios.
También han mostrado una asociación entre el consumo de carnes rojas y un mayor riesgo de cáncer colorrectal.
La posible conexión entre el consumo de carnes rojas y el cáncer puede explicarse por varios mecanismos biológicos:
Las carnes rojas son ricas en hierro hemo, que puede dañar el revestimiento del colon y promover la formación de compuestos N-nitrosos, que son carcinógenos.
Estos compuestos pueden formarse en el cuerpo después de comer carnes rojas y han demostrado ser cancerígenos en estudios en animales.
Estos compuestos se forman cuando las carnes se cocinan a altas temperaturas (por ejemplo, asar o freír) y también han mostrado ser cancerígenos en estudios en animales.
Debido a la evidencia existente, muchas organizaciones de salud pública recomiendan moderar el consumo de carnes rojas.
La American Institute for Cancer Research (AICR) sugiere limitar el consumo de carnes rojas a no más de 18 onzas cocidas (aproximadamente 500 gramos) por semana para reducir el riesgo de cáncer colorrectal.
Aunque la relación exacta entre el consumo de carnes rojas y el cáncer aún está bajo investigación, la evidencia actual sugiere una posible conexión, especialmente con el cáncer colorrectal.
En última instancia, tomar decisiones informadas sobre la dieta y mantener un equilibrio es clave para una buena salud a largo plazo.
*Este artículo fue elaborado por un periodista del Diario Occidente usando herramientas de inteligencia artificial.
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