Cali, abril 20 de 2026. Actualizado: lunes, abril 20, 2026 21:35
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
Claudia Lorena Hurtado Toro es una caleña que en su infancia se enamoró de los mares, después se profesionalizó de Bióloga en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, viajó a un lejano continente a especializarse en la conservación del medio ambiente y, luego de asesorar proyectos de investigación en varios países, regresó a Colombia con la misión de promover cultura ecológica. Actualmente ella lidera la Fundación Coral Col, que emprendió como primera tarea el rescate del rio Guadalajara de Buga, tras convencer a familiares, amiguitos de infancia, excompañeros de colegio y vecinos. Además de los lazos de amistad, quienes acogen la propuesta ecológica, perseveran en el proyecto porque Claudia Lorena los sensibiliza sobre el papel que asumen para coadyuvar con la sostenibilidad de los recursos naturales de nuestro país. Ella no llega a ningunos de los extremos de sólo teorizar sin acciones o de quedarse en el activismo sin fundamento, como es consciente de lo importante de sembrar la semilla, educa a los niños para que en el futuro la releven en el liderazgo ecológico.
Vocación ecológica
Carlos Alberto Hurtado López y Claudia Patricia Toro Herrera, sus padres, son los responsables de las convicciones ecológicas y del destino profesional de Claudia Lorena. “Desde niña me sentí atraída por la naturaleza, especialmente por el mar. Mi papá, al descubrir mi amor por la naturaleza, me compensaba y estimulaba regalándome revistas y videos de la National Geographi, que aún conservo como valioso recuerdo de mi infancia. Hacen parte de mi archivo de niñez unas películas sobre las áreas naturales de Colombia, como también de países de otros continentes. Ese amor por los animales y la naturaleza que me inculcaron mis padres, que fueron afirmadas por las enseñanzas de mis maestros, hizo que en el colegio escogiera la decisión de inclinarme por la biología marina. Me maravillaba ese mundo misterioso, lleno de vida y de colores, inmerso en el fondo de los océanos. Cuando hice mi primer curso de buceo a mis 14 años, les expresé a mis padres que eso era la mío. Desde entonces también animo a otras personas para que se enamoren y trabajen por la conservación del mundo natural”.
Experiencia profesional
Esta bióloga marina de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, también tiene Maestría en Biología de la Conservación de Recursos Naturales y un Diploma de Postgrado en Ciencias de Restauración Ecológica de Victoria también tiene of Wellington (Nueva Zelandia). En ese país estuvo vinculada a proyectos de protección del medio ambiente, turismo sostenible, simultáneamente que participaba en investigaciones científicas sobre la conservación de la vida marina. Con esa experiencia profesional regresó a su patria y por algunos años replicó tales actividades en Gorgona y otras partes del Litoral Pacífico.
Mensualmente, cada último sábado a través de la página virtual de la Fundación Coral Col, programa charlas sobre la fauna marina. “Este trabajo en nuestro país, desarrollado en el área de sostenibilidad ambiental, me fundamentan para adelantar programas educativos tendientes a preparar a las nuevas generaciones para prevenir los desastres naturales y asumir los retos de conservación de recursos que toca afrontar por las políticas de la globalización que afectan nuestros mares y bosques”.
Fundación Coral Col
Coral Col, Fundación para la conservación y restauración ambiental en Colombia, es el eslogan que figura en las camisetas que exhiben con orgullo los pioneros inspiradores y provocadores ecologistas que participan en las actividades. La fundación surgió con domicilio legal en Jamundí, el 14 de junio de 2019, según registro de la Cámara de Comercio. Se financia asesorando proyectos, dictando conferencias y mediante ayudas voluntarias. Su dirección electrónica es coral.en.colombia@gmail.com.
Entre los problemas que aborda la fundación, se destacan: polución en el mar, la huella ecológica, amenazas y conservación de las tortugas, reciclar con conciencia, restauración ecológica, arte y conciencia ecológica, entre otras. “En febrero tendremos un taller sobre conservación de la biodiversidad y el arte, donde los niños plasmarán gráficamente las especies de la fauna y flora de su ciudad, dirigido especialmente a los chiquillos del barrio El Albergue de Buga. Tiene un cupo para 15 niños. Luego lo extenderemos a niños de otros barrios del municipio- Finalmente lo llevaremos a otras ciudades”.
Falta de cultura ambiental
“En Colombia la cultura ambiental es escaza. Si todos la tuviéramos, los recursos naturales de nuestro país no estarían tan deteriorados. Falta mucho amor y sentido de pertenencia por parte de las personas y las empresas. Vemos ciudadanos que arrojan basuras a las calles, a los ríos y a las playas. Empresas que parecen no ser reguladas por los entes y autoridades ambientales. Hay caza indiscriminada, tala de bosques y minería ilegal. La cultura ambiental debe implementarse desde todas las asignaturas del currículo escolar”, precisó Claudia Lorena.
Fin de los artículos
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