Después de que el expresidente Andrés Pastrana dijera que ve al exvicepresidente Germán Vargas Lleras como un posible candidato de la coalición de centro-derecha para las elecciones de 2022, el tema es objeto de análisis entre quienes tratan de dilucidar hacia dónde se moverá electoralmente la Colombia del poscovid y el posparo.
Vargas ha sido candidato presidencial en dos oportunidades -en 2010 y en 2018- y en ambas oportunidades se destacó por su gran conocimiento del Estado y la oportunidad de sus propuestas. En ambas campañas fue calificado en muchos debates como el mejor.
En las elecciones de 2010 -cuando fue elegido presidente Juan Manuel Santos-, Germán Vargas obtuvo 1.473.627 votos y, aunque no le alcanzó para pasar a la segunda vuelta, fue considerado uno de los ganadores de aquella campaña, pues no tuvo más respaldo que el de su partido -que sacó 861 mil votos ese año para el Senado- y quedó proyectado como candidato para las próximas elecciones.
En 2014, aunque estuvo en el sonajero presidencial, Vargas finalmente se convirtió en la fórmula vicepresidencial del entonces presidente – candidato, alianza que -entre otros factores- fue clave para lograr la reelección de Santos.
El acuerdo, desde luego, contemplaba que Vargas sería el candidato presidencial de Santos en 2018, y así fue, al exvicepresidente, además de su partido, lo acompañó la U -que en ese momento era la colectividad de gobierno- y también tuvo el apoyo de una parte del liberalismo.
Sin embargo, pese a que los beneficiarios de la mermelada del gobierno de Juan Manuel Santos pusieron sus estructuras a votar por él, la imagen de Germán Vargas estaba gravemente afectada por su mal carácter, que lo convirtió en una figura impopular, y la opinión pública le pasó cuenta de cobro.
Pese a todas las fuerzas políticas que lo acompañaban, Vargas Lleras obtuvo 1.412.392 votos, menos que los que obtuvo en el 2010, cuando sólo tuvo el apoyo de Cambio Radical.
Ahora que el expresidente Pastrana lo propuso como candidato presidencial, Vargas está tal vez en su mejor momento de madurez política, sus columnas reflejan su calidad de estadista -la cual, posiblemente sólo tienen él y Humberto De la Calle entre todos los presidenciables que están en el sonajero-, pero sigue siendo, según muestran las encuestas, muy impopular.
Pastrana no es el único que piensa que alguien con la experiencia de Germán Vargas le convendría más a Colombia en la actual coyuntura que un presidente de los extremos; son varias las personas que en público y en privado lo han alentado a que salga de nuevo al ruedo, pero él lo ha descartado. ¿Qué pensará ahora el exvicepresidente?
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