¿El nuevo Congreso de la República se atreverá a sacar adelante una reforma electoral?
Para los entendidos en la materia, el híbrido entre listas abiertas –con voto preferente- y listas cerradas, que es una especie de Frankenstein, no puede seguir, y debe haber o lo uno o lo otro, pero no las dos cosas…
Por un lado están quienes reclaman que se vuelva al sistema anterior, en el que solo había voto preferente y las curules se le entregaban a las mayores votaciones, sin que entrara a jugar la cifra repartidora, y, por el otro, se reclama que haya únicamente listas cerradas para obligar a una verdadera organización de los partidos.
Y es que al ver que hubo candidatos al Congreso que se quemaron con votaciones muy superiores a las de algunos que salieron elegidos, se nota que hay un desequilibrio producto de la mezcla de dos sistemas disímiles:
En el caso del Valle del Cauca, por ejemplo, resulta absurdo que los representantes Henry Arcila, del Partido Conservador, y Wilson Arias, del Polo Democrático Alternativo, se hayan quemado, cuando obtuvieron votaciones mayores a las de varios de sus contendores que resultaron elegidos.
Al Valle le corresponden trece curules en la Cámara de Representantes, y Henry –con al menos 30.426 votos-, y Wilson –con 24.168-, ocuparon los puestos siete y nueve en orden de votación, respectivamente. Es decir que en el antiguo sistema, habrían resultado electos sin problema, pero la mezcla electoral de peras con manzanas los dejo por fuera y, por el contrario, les entregó curules a candidatos que obtuvieron votaciones muy inferiores, como la representante electa por el Mira, Guillermina Bravo, quien alcanzó al menos 7.194 votos…
Obviamente no hay nada que hacer, los candidatos conocían las reglas, se sometieron a ellas y ahora deben aceptar los resultados, pero el sistema no debe seguir así. Ojalá el nuevo Congreso haga la tarea y defina un mecanismo único, o totalmente abierto o totalmente cerrado.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

