Si el Partido de la U no le da el aval para que se inscriba como candidato a la Alcaldía de Cali, el exvicepresidente Angelino Garzón no se dará por vencido y buscará por la vía judicial que se le permita ser candidato en las elecciones del 25 de octubre.
“He tenido toda la paciencia de esperar un aval para ser candidato, pero no estaría mal hacerlo por firmas por mandato de una acción de tutela”, escribió Garzón a través de su cuenta en Twitter.
Como se recordará, Garzón está a la espera de que el Partido de la U defina si le da el aval para la Alcaldía de Cali. Si esta colectividad no lo avala, el exvicepresidente quedaría legalmente inhabilitado para inscribirse como candidato.
Desde que se conoció que a la luz de la normatividad electoral -Ley 1475 de 2011- Angelino Garzón Garzón podría ser candidato sólo por el Partido de la U, el exvicepresidente y sus amigos empezaron a enviar señales de que recurrirían a una acción de tutela en caso de que no se le permitiera inscribirse como candidato, argumentando la violación del derecho a elegir y ser elegido.
Sin embargo, aunque la ley es lo suficientemente clara como para inferir que a Garzón no se le está violando ningún derecho, en este país de sorpresas todo puede pasar, sobretodo en lo que a fallos judiciales respecta.
* * *
En ese sentido, si un juez le diera la razón a Angelino Garzón y le permitiera recoger firmas para inscribirse como candidato a la Alcaldía de Cali, otros dos aspirates que están en la misma situación del exvicepresidente podrían hacerlo.
El exsenador Germán Villegas y el exrepresentante Roberto Ortiz sólo pueden ser candidatos a la Alcaldía de Cali si tienen el aval de sus respectivos partidos, y aunque ambos marcan bien en las encuestas, ninguno de los dos lo tiene asegurado.
El artículo segundo de la Ley 1475 -que trata sobre la doble militancia- establece que “Los candidatos que resulten electos, siempre que fueren inscritos por un partido o movimiento político, deberán pertenecer al que los inscribió mientras ostenten la investidura o cargo, y si deciden presentarse a la siguiente elección por un partido o movimiento político distinto, deberán renunciar a la curul al menos doce (12) meses antes del primer día de inscripciones”.
Villegas y Ortiz fueron congresistas hasta el 20 de julio pasado, y las inscripciones para las elecciones de este año se abrirán el 25 de junio, lo que los limita a ser candidatos por el Partido Conservador y el Partido Liberal, respectivamente, para no inhabilitarse.
Germán Villegas, aunque es el aspirante conservador que mejor marca en las encuestas de intención de voto para la Alcaldía de Cali, no la tiene fácil para lograr el aval de su partido, pues el otro precandidato azul, Carlos José Holguín, tiene el respaldo del grupo mayoritario del conservatismo vallecaucano, que es la Fuerza Social, el movimiento del gobernador Ubeimar Delgado.
Algo similar le ocurre a Roberto Ortiz, quien lidera todas las encuestas de intención de voto -en las que no está Angelino Garzón-, pero no tiene de su lado a los congresistas liberales del Valle, que están con otro precandidato, el concejal Carlos Pinilla.
Así las cosas, en el hipotético y poco probabe caso de que un juez autorizara la inscripción de Garzón por firmas como candidato a la Alcaldía de Cali, Villegas y Ortiz también podrían hacerlo.
Lo único cierto es que si la U no le da el aval al exvicepresidente, la incertidumbre que ha marcado esta campaña por la Alcaldía de Cali será mayor y todo quedará en suspenso hasta que se defina el recurso legal que interponga Garzón.
* * *
El publicista Haumer Vargas retiró su candidatura a la Alcaldía de Cali.
Al ser consultado por Graffiti, Vargas argumentó que su dimisión se debe a que “ya está definido quién será el próximo alcalde de Cali”.
El excandidato explicó que en 2003, cuando aspiró por primera vez a la Alcaldía, unos “personajes” le dijeron que todo estaba listo para que Apolinar Salcedo fuera elegido, y así fue…
Y ahora, cuenta Haumer, se encontró a los mismos “personajes” y le dijeron que el próximo alcalde ya está definido, por lo que considera que no vale la pena competir en unas elecciones que, según él, ya estarían arregladas.
Lo que no quiso revelar Vargas, por más que se le insistió, fue el nombre del supuesto alcalde “elegido” casi ocho meses antes de las elecciones.
En carta a sus amigos el publicista escribió: “Un individuo prestará la cédula, a ese le llamarán ‘el candidato’. Los caciques políticos con sus empresas electorales aportarán cada uno parte de los votos. Los patrocinadores y empresarios aportarán el presupuesto para gastos de la sede, comprar más votos adicionales y pago de la publicidad”.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar







