El proceso de paz con las Farc no sólo se está convirtiendo en una amenaza para la reelección del presidente Juan Manuel Santos, sino también en una oportunidad para los precandidatos presidenciales del uribismo…
A medida que avanzan los diálogos y la guerrilla intensifica sus ataques y endurece su lenguaje, los diálogos pierden más respaldo popular, lo que le da vigencia a los precandidatos uribistas, quienes tienen enfocado su discurso en el fin de los diálogos si el grupo armado ilegal no suspende los hostigamientos y los asesinatos y renuncia al secuestro.
Como eso no va a ocurrir y, -como se ha visto en las últimas dos semanas-, por el contrario la guerrilla tendrá una actitud cada vez más parecida a la que tuvo durante el proceso de paz de San Vicente del Caguán, los diálogos seguirán perdiendo apoyo ciudadano, y eso irá en detrimento de la aprobación del presidente Santos.
Pero no sólo Santos sería el afectado, el ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras, quien es el plan B del santismo, también podría salir quemado junto al Presidente de la República, pues como candidato presidencial del oficialismo no podría criticar el proceso de paz con la misma libertad y contundencia que lo harían los demás, que es lo que la mayoría de los colombianos esperan.
La única forma de evitar el desplome de la imagen de Juan Manuel Santos y salvar su aspiración a la reelección es que el Jefe de Estado se pare a tiempo de la mesa -y a tiempo es ya-, antes de que las Farc le propinen un golpe grande a la seguridad nacional, pues los colombianos no se lo cobrarían a la guerrilla sino al Gobierno.
Santos y Vargas tienen la ventaja de que ninguno de los precandidatos uribistas ha logrado emocionar a los colombianos, pero no se pueden confiar…
El Presidente está cometiendo un error estratégico al insistir en los diálogos, pues si estos siguen como van podría ocurrir lo mismo que ocurrió en las elecciones de 2002, cuando el entonces candidato Álvaro Uribe Vélez, que aparecía sin opciones reales en las encuestas, se catapultó porque supo interpretar la inconformidad ciudadana con el proceso de paz del Caguán y las posiciones débiles del Gobierno y los demás candidatos frente a la guerrilla, y fue elegido presidente de la República.
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No va más la iniciativa de revocatoria del alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, porque su promotor, Haumer Vargas, renunció.
El ex candidato a la Alcaldía desistió de su proyecto porque no cuenta con los recursos necesarios para financiar la logística de la recolección de firmas y quienes le habrían prometido financiarlo, según dijo, no le cumplieron.
Dijo Vargas que Asoprotrans le había ofrecido respaldo, pero éste nunca llegó.
Como Haumer era el único impulsor de la revocatoria -aseguró que ningún concejal ni ningún político estaba detrás de la iniciativa-, hasta ahí llegó el tema.
Vargas dijo a Graffiti que regresará a sus actividades como publicista y pintor.
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