¿Los avales suman o restan?

Por: Mauricio Ríos Giraldo

La imagen negativa de los partidos políticos en Colombia promedia el 60% -en algunas encuestas ha llegado hasta el 74%-, pero tal parece que los candidatos a cargos uninominales de elección popular no se dan cuenta de ello…

¿Cómo entender que candidatos que invirtieron tiempo y dinero –mucho- en procesos de recolección de firmas para inscribirse como independientes, en esta fase de la campaña estén enfrascados en una disputa por los avales de las colectividades tradicionales, que son las más desprestigiadas? Esto está ocurriendo en Cali.

Lejos –pero muy lejos- están los avales de Cambio Radical, el Centro Democrático, el Partido Conservador, el Partido Liberal y el Partido de la U de representar algo positivo para muchos ciudadanos… Es más, la Alianza Verde, que otrora fue una colectividad refrescante, es vista –con toda la razón- como más de lo mismo.

Es obvio que los partidos cuentan con grandes estructuras electorales que tienen votos amarrados y que estas maquinarias pueden endosar parte de este caudal electoral –en un porcentaje mucho menor al que aseguran los caciques políticos-, pero la gran pregunta que deben hacerse los candidatos es si los disputados avales les suman o les restan…

Con el nivel de desprestigio en el que se encuentra la clase política, los avales de las colectividades tradicionales pueden ser un arma de doble filo que, por un lado, garantice una cantidad importante de votos pero, por el otro, ahuyente a los electores que no quieren saber nada de los mismos de siempre.

Cuando un candidato supuestamente independiente se llena de coavales, se desfigura –porque pierde la independencia- y, además, se echa a la espalda el desprestigio de los partidos políticos que lo respaldan.

En ese sentido, en una ciudad como Cali, que votó como votó en las elecciones legislativas y presidenciales y que, pese al desgaste nacional del presidente Gustavo Petro, mantiene una alta simpatía por la izquierda, ¿cuál será el efecto para un candidato que aparezca en vallas y redes contramarcado con los logotipos de colectividades que miles de ciudadanos identifican con la politiquería?

A esto hay que sumar que algunos de estos partidos y sus figuras más representativas avalaron al alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, quien tiene un nivel de desaprobación histórico y, por lo tanto, fácilmente los ciudadanos pueden asociar a un candidato con el mandatario saliente al ver que tienen las mismas compañías…

A todo lo anterior hay que sumar los compromisos que asumen los candidatos –que no son sólo programáticos- para recibir los avales, compromisos que de antemano dejan amarrados sus eventuales gobiernos…

En fin, los candidatos deberían evaluar muy bien el tema de los avales y definir estratégicamente cuáles les sirven y cuáles no, porque mientras sigan empeñados en sumar sin importar a quién ni cómo, pueden terminar ganando avales y perdiendo votos…

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