Dios y el diablo, en campaña

Por Mauricio Ríos Giraldo

Tal parece que esta campaña presidencial, que se calienta día a día, tendrá un alto contenido religioso y la figura divina será incorporada al debate político…

La incursión de Alejandro Gaviria en la contienda ha llevado a otros aspirantes presidenciales y a varios políticos a hablar de temas relacionados con la fe, pues el exministro de Salud y ahora precandidato presidencial es abiertamente ateo.

El tema ha tomado tal importancia que en la más reciente encuesta de intención de voto para la Presidencia de la República realizada por el Centro Nacional de Consultoría para la revista Semana se incluyó una pregunta al respecto…

Según los resultados del estudio, solo el 1% de los colombianos estaría dispuesto a votar por un candidato ateo, el 38% prefiere un presidente creyente, mientras que al 57% no le importa la creencia religiosa de los candidatos a la hora de votar.

Por ello, no parece coincidencia que en su manifestación del viernes pasado en Barranquilla el precandidato presidencial Gustavo Petro acudiera a las dos figuras que representan el bien y el mal en el cristianismo, Jesús y Satanás, para referirse a la política colombiana.

“Acá queremos un pacto con la paz, un pacto con el Jesús que prefiere a los pobres”, dijo Petro, que más adelante aseguró que en Colombia los poderosos son “los que sí han hecho un pacto con Satanás para robar lo público”.

El discurso del precandidato izquierdista automáticamente generó reacciones en el otro lado del espectro político:

El senador Gabriel Velasco, del Centro Democrático, dedicó la más reciente publicación de su blog, Para-bolas, al tema y dijo que Gustavo Petro “se autoproclama el mesías colombiano”.

“Este ‘falso profeta’ se atrevió incluso a decir en su discurso del viernes en Barranquilla que su movimiento político era un ‘pacto con el Jesús que prefiere los pobres’, queriendo mostrarse como una representación del hijo de Dios. Una herejía”, escribió Velasco.

Según el congresista vallecaucano, los recursos religiosos del discurso del precandidato de la Colombia Humana, se deben a una estrategia de lavado de imagen:

“El afán de poder del populismo deja claro que estará lleno de maromas discursivas, donde prime la ilusión sobre la realidad, que justificará la llegada a sus filas de un número cada vez mayor de políticos cuestionados que persiguen el poder sin importar el peligro para el país, y a los cuales tratarán de lavarles la cara con discursos falaces”.

Para este debate, que apenas comienza, se pueden utilizar dos viejas y conocidas frases: “Que Dios nos coja confesados” o “que entre el diablo y escoja”…

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