¿Conservadores del Valle, rumbo al suicidio?

Por Mauricio Ríos Giraldo

Los dirigentes del Partido Conservador en el Valle del Cauca dicen tener clara la necesidad de unirse para no desaparecer en las próximas elecciones legislativas, pregonan voluntad de unión, pero, al pasar del dicho al hecho, hacen todo lo posible por dividirse más. Tienen una conducta de suicidas políticos.

Como se sabe, los conservadores vallecaucanos cuentan solamente con una curul en el Congreso de la República, la que ocupa el representante a la Cámara Gustavo Padilla -que milita en la Fuerza Social, el movimiento que lidera el exgobernador Ubeimar Delgado-, y desde 2018 no hay senador conservador del Valle.

La lista del Partido Conservador a la Cámara por este departamento viene en una pérdida consecutiva de votos, cada cuatro años baja: en las elecciones de 2010 sacó 156 mil, en 2014 bajó a 145 mil y en 2018 cayó a 120 mil.

Si esa pérdida de votos, que parece una tendencia, se mantiene, es posible que en el 2022 los conservadores del Valle no saquen representante a la Cámara.

A varios de los conservadores que se quemaron al Concejo de Cali y a la Asamblea del Valle en las elecciones de 2019 les están haciendo ofertas de otros partidos, especialmente del Centro Democrático, de la U y de Cambio Radical. Y, como varios de esos dirigentes azules a los que les están haciendo ofertas de otros lados se sienten maltratados dentro de su colectividad, no sería raro que se trastearan para otras toldas.

En el 2022 no estará el fallecido excongresista Heriberto Sanabria, que fue actor importante en las últimas cuatro elecciones legislativas; en el 2018, aunque él -que aspiró al Senado- y sus candidatos a la Cámara se quemaron, Coraje -su organización política- aportó una votación importante. Y, si bien el movimiento sigue, no se sabe cómo afectarán las divisiones posteriores a la muerte de su jefe y fundador.

Además, esta vez la lista no tendrá a candidatos que puedan aportar votos de opinión, como lo hizo en 2018 el ahora diputado Mario Germán Fernández De Soto.

Y si la cosa pinta dura para la Cámara, para el Senado el panorama es peor, porque la mayoría de los conservadores que analizan candidatizarse a la Cámara y los dirigentes que tienen alguna votación significativa, están pensando en apoyar a candidatos de otros departamentos e incluso de otros partidos, que los oxigenen, pues necesitan recursos para financiar sus campañas.

El único movimiento conservador del Valle que presentaría candidato propio al Senado es la Fuerza Social, pero ninguno de los otros sectores importantes de la colectividad en el departamento está dispuesto a sumarle votos a ese proyecto.

Con ese panorama, solo una lista de unidad conservadora a la Cámara, que recoja a todos los sectores con el claro compromiso de que quien llegue ayudará a quien no, y un acuerdo para que todos sumen para un único candidato al Senado, podría salvar a los azules del Valle de la debacle.

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