Crónica de un enchuspado #112

San Andrés muere ahogado

Gustavo Álvarez Gardeazábal @eljodario

Si la isla de San Andrés se hubiese contagiado del coronavirus no estaría muriendo ahogada porque la habrían metido en un respirador artificial.

No fue así, los casos de contagio allá fueron muy pocos, llevados acaso por un buque irresponsable.
Pero las consecuencias económicas del encierro decretado se sintieron en esas islas paradisíacas casi que inmediatamente.

Como a San Andrés los pasajeros no llegan sino por avión pues apenas la carga de Centroamérica y de Cartagena va por cabotaje, desde el mismo momento en que se suspendieron los vuelos en Colombia, la isla comenzó a ahogarse.
El año 2019 entraron a San Andrés en avión casi 1.200.000 pasajeros. Se alojaron en hoteles de todos los precios que tuvieron una ocupación del 79%, la más alta de todo el país.

Desde marzo ese flujo paró intempestivamente. La ausencia de casi 500 mil turistas que podrían haber llegado de marzo hasta el fin de este mes ha obligado a liquidar a 163 empresas, entre hoteles, restaurantes, tiendas y operadores turísticos. El dato es escalofriante. Las rentas del departamento se disminuyeron en un 81 % mientras que en los departamentos del interior han mermado apenas entre el 18 y el 25 % según certifica la Federación de Departamentos.

La ecuación del ahogo es sencilla. Si no hay vuelos no hay turistas. Si no hay turistas no hay huéspedes en los hoteles ni comensales en los restaurantes ni bañistas en las playas ni excursionistas en las lanchas o en los carromatos.

El ahogo aumenta porque la pesca, que fue industria rentable hasta el fallo de La Haya, ya no alcanza ni para alimentar los sanandresanos. Y como además el muelle cobra sus tarifas en dólares, la comida verde que llega de Honduras y Nicaragua cada vez está más cara.

Los sobrevivientes, que si bien tienen cerrados sus negocios creen todavía que pueden volver a abrir porque existe un pulmón artificial para no ahogarse llamado el estado, le han presentado un plan de subsidios al gobierno de los mocosos, pero como esos muchachitos no fueron a San Andrés ni en el Plan 25 de Sam ni en la excursión de grado, ni hicieron parte de los estratos 2 a 4 que volvieron las islas el paseadero nacional por excelencia, no entienden por qué San Andrés se muere y no se les ocurre ninguna idea luminosa para salvarla ya que tantos subsidios como los propuestos por los sanandresanos nunca se los darán.

Pero si los que nos gobiernan se limpiaran los mocos, hasta podrían pensar, ahora que está de moda usar pilotos, poner a las islas como el modelo geopolítico ideal para ensayar el plan nacional de recuperación del turismo. Ojalá me oyeran.

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