Gustavo Álvarez Gardeazábal

Crónica de Gardeazábal

Para la huevonada no hay nada

Gustavo Álvarez Gardeazábal

Cuando uno ve al país dando tumbos mientras busca cómo enderezar su caminado y varias de las propuestas o salidas que se plantean resultan subjuntivas en su sola enunciación, uno tiene que repetir la frase de los abuelos de que para la huevonada no hay nada o recordar la de los antiguos habitantes de la Tracia balcánica, de que hay quienes creen que el futuro cabe en una crátera de bronce.

Sin caer en enumeraciones franciscanas vale la pena revisar todos los inconvenientes que tiene la idea de hacer obligatorio el voto o la de suprimir las EPS en vez de corregirlas. No hay que repetir lo que la historia nos enseña que en Colombia a la brava no se consigue sino problemas y reacciones exageradas.

Volver obligatorio el voto en un país que no lo garantiza por falta de trasporte,por ausencia de seguridad o por aislamiento físico es tan cretino como creer que por exceso de votos el día de elecciones desaparecerá por encanto la corruptela que invadió la política desde cuando los partidos se volvieron cooperativas de contratistas.

De la misma manera, resulta una bobería que acabando las EPS y volviendo al viejo sistema del Seguro Social o del Sistema Nacional de Salud, vamos a corregir las fallas superables en la prestación de la salud a todos los colombianos.

Basta con pensar en cómo funcionaban los hospitales de caridad hace 50 años para erradicar de un tajo la idea. Y ni qué pensar en la masturbadora ilusión de convertir la redacción del Plan Nacional de Desarrollo en el producto de convocar 50 bazares persas para que los ignorantes se crean con poder y el futuro de la patria quede en manos de puentes sin río o de orfanatos sin huérfanos.

Una cosa es fortalecer la democracia con más educación y métodos internéticos modernos y otra volverla sancionatoria penando al que no vote. Una cosa es mamarse una fila de tres horas para un turno de la EPS y otra morirse de caridad, sin médicos ni medicinas alcanzables para los bolsillos más pobres. Una cosa es mirar al futuro de Colombia con ayuda de la ciencia, la experiencia y las estadísticas que con el populismo de Chuspas o las venganzas irredentas de la doctora Corcho recogidas en una feria pueblerina.

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