Cali, septiembre 22 de 2026. Actualizado: martes, septiembre 22, 2026 14:30
Sin justificar los bloqueos, el problema del paro se reduce a un mal manejo por parte del Gobierno.
La compleja situación de desabastecimiento que vive Popayán, tras casi diez días de bloqueos en la vía Panamericana por cuenta del paro agrario e indígena, es una muestra fehaciente de los graves peligros que implica la no atención oportuna de los reclamos ciudadanos por parte de las autoridades competentes.
Y es que tras lo que está ocurriendo hay una seguidilla de errores del Gobierno Nacional: primero, incumplió los acuerdos a los que llegó con los campesinos en el paro de 2013; después, cuando los ánimos estaban caldeados, no tomó medidas para evitar que la carretera más importante del país fuera bloqueada, y ahora, ni por persuasión ni por aplicación de la fuerza, ha podido retomar el control.
Ahora bien, los manifestantes también tienen su cuota de responsabilidad en lo que está ocurriendo, pues si bien se entiende su cansancio ante la desatención del Gobierno Nacional, esto no justifica el aislamiento de dos departamentos (Cauca y Nariño), con todas las implicaciones sociales y económicas que acarrea un bloqueo tan prolongado; en la defensa de sus derechos están pisoteando los de otros miles de compatriotas que hoy están sin combustible, con escasez de alimentos y de insumos médicos y sin transporte interdepartamental.
La afectación es tan grande que no es solo para el Cauca, Nariño y los otros departamentos en los que hay bloqueos, en todo el país ya se sienten los efectos, bien sea por escasez de alimentos o porque los avivatos aprovechan la situación para especular.
Si el paro de camioneros crece, la situación será aún más compleja. ¿Qué tanto más dejará el Gobierno crecer este problema?
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