Cali, febrero 13 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 12, 2026 21:15
Esta célebre expresión, aunque tiene origen en un personaje cómico, se ajusta a la perfección a la muy seria tragedia que están viviendo los habitantes de Cali y otros grandes centros urbanos de Colombia acosados por los atracadores.
Tanto en la capital vallecaucana como en Bogotá, que son los casos críticos, los ciudadanos no sólo se enfrentan al despojo de sus pertenencias, sino que, como estrategia de inmovilización, de entrada los atracadores agreden a sus víctimas y ante la más mínima señal de resistencia les ocasionan lesiones que en muchos casos, como el registrado el pasado fin de semana en el sector de Bochalema, en el sur de Cali, terminan con la muerte de una persona que tuvo una reacción defensiva y se resistió al atraco.
Si las autoridades no intervienen, el problema se va a volver mucho más grave y los heridos y los muertos por estos hechos van a aumentar, pues además de las víctimas de los atracadores y asesinos, pueden multiplicarse también los linchamientos, algo que tampoco debe ser.
Más allá de la discusión sobre las causas sociales estructurales que deben trabajarse como prevención del delito, la creciente delincuencia en las ciudades requiere una acción inmediata, contundente y sostenida por parte de las autoridades, pues en los centros urbanos se está viviendo una especie de pánico colectivo, que no es un asunto de percepción, que no permite que los ciudadanos vivan los espacios públicos y que los lleva a actuar con una prevención permanente ante el temor de ser atracados y, lo peor, de resultar heridos o muertos. Hay que actuar ya.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: