Cali, octubre 31 de 2026. Actualizado: sábado, octubre 31, 2026 10:00
Ojalá quienes no votan, entiendan que el país los necesita.
En medio del ambiente de tensión e incertidumbre que vive Colombia, la participación ciudadana en este proceso electoral, que siempre ha sido importante, ahora lo es mucho más, pues por la estabilidad política del país es necesario que quien resulte elegido o quienes pasen a segunda vuelta, lo hagan con claras ventajas.
A pesar de lo que mostraron las encuestas publicadas hasta la semana pasada, los análisis apuntan a que la definición de los dos cupos al balotaje podrían darse por estrecho margen, y eso, en la actual coyuntura, donde se han hecho anuncios previos de desconocimiento de resultados, podría desembocar en una situación indeseable.
En ese sentido, es necesario que el aumento de votación que se dio en las elecciones legislativas de marzo se repita ahora, para que la contundencia de las votaciones no dé lugar a ninguna duda.
En las elecciones presidenciales de 2014 votó solo el 40.09% del censo electoral en la primera vuelta, y el 47.7% lo hizo en la segunda.
Es decir que menos de la mitad de los colombianos habilitados para votar eligió al presidente Juan Manuel Santos.
Este comportamiento abstencionista, además de arrojar mandatos con poco margen de gobernabilidad, refleja una sociedad indiferente frente a su propio destino, que no asume la responsabilidad de involucrarse en una decisión que afectará su futuro inmediato y también en el mediano y largo plazo.
Quienes se quejan de la suerte del país y se marginan de los procesos electorales son, por omisión, cómplices de las malas decisiones.
La mejor forma de rechazar la corrupción y la politiquería es votando, y esa es también la única forma de fortalecer la democracia y, aunque suene idealista, de avanzar hacia el país anhelado.
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