Cali, octubre 30 de 2026. Actualizado: jueves, octubre 29, 2026 21:04
En un momento tan complejo como el actual, cuando los contagios y las muertes por covid-19 tienen un crecimiento acelerado, la suspensión de la alternancia educativa decretada por la Alcaldía de Cali y la Gobernación del Valle del Cauca es una medida necesaria y completamente justificada.
Si bien es cierto que la virtualidad afecta el rendimiento escolar, muy especialmente en los estudiantes que no tienen accesibilidad a computadores e internet, en un momento como el actual, cuando Colombia está atravesando el tercer pico de la pandemia, se deben priorizar la salud y la vida de los estudiantes, los docentes y sus familias.
Son cada vez más los casos de niños contagiados con covid-19 y, si bien las posibilidades de complicaciones a causa del virus son bajas en los infantes, existen; cada vez son más los menores de edad que llegan a unidades de cuidados intensivos debido al virus, con casos tan sorprendentes y dolorosos como el de un niño de 6 años que murió por coronavirus.
Después de un año de la llegada de la pandemia, al menos 200 menores de edad han muerto en Colombia debido al covid-19, por lo tanto, en momentos como el actual la suspensión de la presencialidad es el mecanismo que brinda mayor efectividad en la protección de la población académica. Además, no hay que olvidar el peligroso papel que pueden desempeñar los menores de edad en la transmisión del virus, por lo que hacer una pausa en la alternancia representa también un factor de protección para la comunidad en general.
En ese sentido, mientras pasa el tercer pico de la pandemia, bien vale la pena insistir en el regreso a la virtualidad de todo tipo de actividad que se pueda realizar desde esta modalidad. Es un asunto de vida.
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