Cali, noviembre 6 de 2026. Actualizado: jueves, noviembre 5, 2026 20:59
Colombia debe ir a las raíces de la violencia y entenderla para plantear soluciones.
En Buenaventura una niña de solo once meses de nacida murió tras ser víctima de abuso sexual. En Fundación, en el departamento del Magdalena, otra menor de edad, con tan solo 9 años, fue ahorcada e incinerada.
En Popayán una mujer fue raptada y violada delante de su hijo, un niño de 4 años edad. ¿Cómo interpretar que en menos de 24 horas se presenten tres hechos de estas características en el país?
Casos como estos deben llevar a las autoridades y a la sociedad colombiana a preguntarse en qué se está fallando, pues las noticias que dan cuenta de este tipo de hechos son cada vez más comunes en la agenda informativa de un país que parece acostumbrado a ellas.
Si bien cada crimen se debe solucionar desde lo judicial y los culpables deben responder, es necesario estudiar este tipo de casos para entenderlos como fenómeno y poder así plantear una estrategia de prevención.
Este tipo de crímenes, a diferencia de otros, no se resuelven con pie de fuerza policial, pues ocurren en su mayoría en espacio privados y solo se conoce de ellos cuando ya no hay nada que hacer.
Si la violencia contra niños, mujeres y personas en condición de indefención se analizan como fenómeno social, se podrá, entonces, trabajar desde dos enfoques: la educación en valores y respeto, y la salud pública, pues no se puede considerar normal este tipo de comportamientos.
¿Cuántos de los monstruos que cometen estos crímenes atroces han sido engendrados por la misma sociedad a través de diferentes manifestaciones de violencia?
Si el país no encuentra la forma de frenar ese ciclo, casos tan dolorosos como los citados al inicio de este texto pueden ser aún más frecuentes.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: