Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
Los venezolanos no pueden desistir en su propósito de volver a la democracia.
Mientras la crisis humanitaria, política, social y económica de Venezuela se intensifica cada vez más, más se aferra Nicolás Maduro al poder, pese a que gran parte del mundo democrático no lo reconoce como presidente.
A todos los males que padece Venezuela por cuenta del régimen chavista, se suman los problemas energéticos que agudizan la precariedad en la que viven sus habitantes.
Sin duda, lo peor está por venir, pues la imposibilidad de contar con suministro eléctrico permanente ahondará la pobreza del vecino país, porque limitará aún más su reducida actividad económica y hará que los venezolanos dependan cada vez más del régimen.
A lo anterior se suma que el chavismo tiene listo el plan para encarcelar al presidente interino, Juan Guaidó, a quien la Contraloría le impuso una sanción y la Asamblea Constituyente le quitó la inmunidad legislativa. ¿Qué pasará si Maduro pone preso al único hombre que ha logrado aglutinar a la oposición durante los largos veinte años que el socialismo del Siglo XXI lleva en el poder?
Si bien el cerco diplomático liderado por Colombia y Estados Unidos puso en aprietos al régimen chavista, hasta el momento no ha tenido el efecto esperado, que es la transición de Venezuela a la democracia.
Tal vez la moraleja es que son los propios venezolanos, desde adentro, los llamados a emprender las acciones para lograr que su país recupere las libertades políticas y económicas, y haya elecciones libres.
Ojalá los venezolanos no se rindan y sigan en las calles, reclamando libertad y tratando de sensibilizar a los altos mandos militares, para que dejen de ser cómplices de la tiranía y regresen a su misión constitucional de ser guardianes de la democracia de su país.
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