Cali, agosto 16 de 2026. Actualizado: viernes, agosto 14, 2026 21:39
Sin Uribe habría sido imposible que las Farc se sentaran a negociar.
En nada aporta a la reconciliación del país el fiscal general de la Nación, Eduardo Montealegre, cuando insinúa que el ex presidente Álvaro Uribe Vélez debería ser juzgado por el tribunal especial que se creará producto del acuerdo de paz con las Farc para procesar a quienes han cometido delitos dentro del conflicto interno colombiano. Las declaraciones del jefe del ente investigador solo sirven para estimular nuevas diferencias y ahondar las ya existentes en torno a las negociaciones adelantadas entre el Gobierno y la guerrilla.
Lo primero que hay que decir frente a semejante despropósito es que a Uribe no hay que alejarlo más del proceso, por el contrario, se debe buscar la forma de acercarlo, porque solo habrá paz si se logra un acuerdo que reúna a todos los sectores de la vida nacional, y el uribismo es uno de ellos. Las 39 curules que tiene el Centro Democrático en el Congreso de la República y, sobre todo, el inmenso respaldo popular que mantiene el ex presidente, explican porqué debe ser tenida en cuenta la línea de pensamiento que él encarna.
La coyuntura no puede llevar a que algunos personajes pretendan borrar el importante papel de Álvaro Uribe Vélez en los últimos trece años, porque sin él no habría sido posible el proceso de paz, no solo porque fue fundamental para que Juan Manuel Santos fuera elegido presidente, sino también porque fue su política de seguridad democrática la que debilitó a la guerrilla desde lo militar y la llevó a aceptar la negociación política.
Enrostrarle a los uribistas los avances del proceso de paz no es una actitud pacífica, al contrario, es desafiante y provocadora. El Fiscal y el mismo Gobierno deben tener claro que la paz no se hace contra Uribe, la paz se hace con Uribe.
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