Cali, noviembre 4 de 2026. Actualizado: miércoles, noviembre 4, 2026 19:41
En la lucha contra la corrupción no puede haber diferencias ideológicas ni dueños.
Por encima de las diferencias políticas, tan normales en un sistema democrático, hay que reconocer que la consulta anticorrupción que se realiza este fin de semana es una oportunidad histórica para que los colombianos se pronuncien contra este flagelo, que tanto daño le hace al país.
Más allá de los cambios normativos que pueda producir, si es aprobada, esta consulta tiene un gran valor simbólico, porque puede constituirse en una notificación a la clase política.
En las conversaciones cotidianas de los colombianos es común escuchar quejas sobre las malas prácticas que desangran el erario.
Y la consulta, si bien no resolverá este problema crónico por arte de magia, es la oportunidad de pasar del dicho al hecho y tomar parte en el inicio de un cambio cultural que conduzca al país hacia un manejo responsable de los recursos.
Así como los ciudadanos que tienen reservas frente a esta iniciativa por diferencias con sus promotores, deben hacer a un lado su prevención, pues no se trata de una competencia política, es importante aclarar que, sea cual sea el resultado, ningún político debe atribuírselo como un triunfo, pues la lucha contra la corrupción no puede tener tinte ideológico ni dueños, porque es un mal que afecta por igual a todos los colombianos.
Claramente los cambios que se buscan con este ejercicio democrático nunca prosperarán por la vía legislativa, iniciativas como la limitación de la reelección de los congresistas han naufragado en repetidas ocasiones, y solo por la vía ciudadana se podrían sacar adelante.
Sin embargo, hay que ser realistas y reconocer que en un país mayoritariamente abstencionista es complejo lograr los topes que requiere la consulta anticorrupción.
En manos de los ciudadanos está aprovechar esta oportunidad histórica.
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