Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
Totalmente desconcertante resulta el documento presentado al Gobierno Nacional por el comité del paro, en el que las 13 peticiones iniciales, que ya eran inviables, se convirtieron en un despropósito de 104 puntos, en el que prácticamente se plantea refundar el Estado colombiano.
En la práctica, con sus pretensiones, los miembros del comité del paro se atribuyen funciones exclusivas de los tres poderes públicos, con peticiones tan absurdas como el desmonte del Esmad y la prohibición de crear escuadrones antidisturbios, el traslado de procesos de la Justicia Penal Militar a la Fiscalía, el retiro de Colombia de la Organización de Cooperación de Desarrollo Económico, Ocde, el replanteamiento de la doctrina militar y la política de seguridad y de defensa, además de la derogación de varias leyes y decretos, y, como si fuera poco, el reinicio (sin condiciones) de los diálogos con el ELN.
A los señores del paro hay que aclararles que una cosa es el derecho a la protesta, que está consagrado en las reglas democráticas, y otra, muy diferente e inadmisible, es que se pretenda reemplazar el sistema democrático por la protesta.
Sin haber pasado por la elección popular, el comité del paro no solo se atribuye la representación de todos los colombianos, sino que también asume funciones presidenciales, legislativas y judiciales que llevan a un punto ciego las conversaciones con el Gobierno Nacional, pues, en estas condiciones, resulta totalmente improductivo, por la inviabilidad de las exigencias, mantener ese diálogo. Son tan descabelladas las pretensiones del comité del paro, que perdieron el respaldo ciudadano, como lo demuestra el fracaso de sus últimas convocatorias.
Si los líderes del comité del paro quieren gobernar y legislar, deben hacer campaña y someter sus propuestas a las urnas.
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