Cali, agosto 13 de 2026. Actualizado: miércoles, agosto 12, 2026 21:49
Hay que hacer un esfuerzo mayor para que los niños no cambien el estudio por el trabajo.
Según información del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, en Cali 26.000 niños y adolescentes realizan alguna actividad laboral.
El dato es vergonzoso y, sobre todo, preocupante, porque un niño que trabaja es un niño que no se está educando y en el futuro será un adulto con dificultades. Si tienen problemas para acceder a empleo digno las personas con formación, mucho más quienes ni siquiera han cursado los niveles básicos.
Además de dejar de vivir su infancia y asumir responsabilidades que le corresponden a los adultos, los niños que trabajan se exponen a muchos peligros, como ser reclutados por organizaciones delincuenciales y ser sometidos a explotación y todo tipo de abusos.
Los menores de edad son el caldo de cultivo para redes de trata de personas que los utilizan para la prostitución y la pornografía infantil.Lo peor es que este elevado número de niños y jóvenes que trabajan y no estudian se da en un momento en el que el acceso a la educación básica es garantizado por el Estado.
En Cali, por ejemplo, la actual administración ha hecho la mayor inversión en la historia de la ciudad en educación pública; en las escuelas y colegios sobran los cupos; lo que demuestra que no es un problema de falta de cobertura.
Esto indica que hay que hacer un esfuerzo mayor para llevar a niños y jóvenes a las aulas de clase. En los sectores vulnerables, donde las necesidades apremian, es importante hacer que los padres entiendan que es solo a través de la educación que los menores de edad pueden mejorar su calidad de vida y que empujarlos a trabajar de manera temprana los aleja de ese ideal.
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