Cali, abril 25 de 2026. Actualizado: viernes, abril 24, 2026 22:05
A tres meses y medio de las elecciones territoriales, dos hechos registrados en los últimos días en la costa Caribe abren un profundo interrogante sobre cuáles son los valores y principios que buscan los colombianos en un candidato a la hora de votar.
El primer caso tiene que ver con el excongresista Bernardo Miguel Elías, conocido como el “Ñoño”, quien fue condenado por el escándalo de corrupción de Odebrecht, y fue recibido como héroe en su municipio, Sahagún, Córdoba, después de ser liberado. El otro episodio en cuestión es la inscripción de Santander López Sierra, conocido como el “Hombre Marlboro”, como candidato a la Alcaldía de Maicao, en La Guajira, la cual se dio en medio de una gran manifestación de respaldo popular, pese a que el precandidato estuvo preso en Estados Unidos, condenado por narcotráfico.
¿Qué lleva a muchos colombianos a respaldar a políticos condenados por corrupción y narcotráfico? No es un asunto sólo de la costa Caribe, a lo largo y ancho del país hay casos de candidatos cuestionados, con evidentes vínculos con la ilegalidad o con antecedentes de malas prácticas que son elegidos una y otra vez.
Cuando la sociedad minimiza o justifica los actos de corrupción de un político, con frases como “robó, pero hizo”, relativiza la importancia de la honestidad y la ética en la esfera pública y abre las puertas para que la corrupción siga enquistada en alcaldías, gobernaciones y el mismo gobierno nacional. ¿Acaso hay colombianos que no tienen claro el daño que la corrupción causa a la sociedad?
No podemos normalizar una cultura corrupta y mafiosa, hay que hacer evidentes estos casos e invitar a los ciudadanos a la reflexión para que comprendan el grave daño que se autoinfligen cuando le entregan el manejo de la cosa pública a quienes ponen el dinero por encima de la ética.
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