Cali, febrero 16 de 2026. Actualizado: sábado, febrero 14, 2026 19:29
En días previos a las elecciones algunos de los candidatos que participaron en ellas dijeron en repetidas ocasiones que en Colombia no hay democracia, afirmación falsa que quedó totalmente desvirtuada tras la jornada electoral de ayer.
La variedad de candidatos, reflejada en la composición que tendrá el nuevo Congreso de la República, es prueba de que Colombia es un sistema democrático en el que todas las expresiones políticas tienen cabida y que la llegada a los espacios de poder depende única y exclusivamente de la voluntad ciudadana.
Las consultas interpartidistas refuerzan esta idea, pues tres tendencias políticas (centro, derecha e izquierda) definieron sus candidatos presidenciales en las urnas. Eso es mucho más democrático que elegir candidatos a puerta cerrada en cónclaves políticos en los que participan sólo unos cuantos.
Minar la confianza ciudadana con el propósito de capitalizarlo electoralmente es una estrategia sucia que le hace grave daño al país, porque debilita la credibilidad de la ciudadanía en las instituciones. Estimular la indignación para que la gente vote con rabia sólo sirve para alejar a los ciudadanos de las decisiones públicas.
A quienes dicen que aquí no hay democracia, pero participan y salen elegidos porque el sistema les garantiza sus derechos políticos, hay que invitarlos a que revisen qué pasa en Venezuela, en Cuba y en Nicaragua, países que perdieron sus democracias en manos de demagogos populistas que poco a poco fueron minando la institucionalidad hasta acabar con ella, para concentrar el poder y servirse de él.
Claro que nuestra democracia no es perfecta, ninguna lo es, pero hasta ahora no existe un modelo de gobierno más libre que éste y por eso debemos protegerlo de quienes lo desacreditan con fines electoreros.
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