Cali, agosto 21 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 20, 2026 21:37
Los desastres naturales que conmueven al mundo por estos días deben motivar una mejor preparación.
A raíz de la situación que vive México, que sufrió dos terremotos en menos de dos semanas, comenzaron a circular a través de las redes sociales cadenas que hablan de la inminente ocurrencia de un gran sismo en los próximos días, lo que ha ocasionado pánico entre muchas personas que ignoran que este tipo de fenómenos naturales son impredecibles. Como si esto fuera poco, de manera irresponsable, los autores de estos mensajes han asociado los movimientos de tierra a los cuatro huracanes que se han presentado en el último mes en el Caribe, creando una atmósfera apocalíptica.
Por eso es importante que quienes reciben este tipo de mensajes no los reenvíen, para evitar que la cadena continúe; lo que se requiere que circule es información que enseñe cómo actuar en caso de sismo, que prepare a las personas para una reacción que les permita salvar sus vidas y ayudar a salvar a otros en caso de terremoto.
Aunque la protección y la preparación parecen elementales, pueden marcar la diferencia entre morir y sobrevir; tener a mano un kit de emergencia, identificar los puntos seguros dentro de las viviendas y los sitios de trabajo (el triángulo de la vida), así como los puntos de encuentro, es fundamental.
En ese sentido, si bien lo ocurrido en México no debe provocar pánico, como lo pretenden los difusores de cadenas mentirosas, sí debe motivar la preparación, no solo individual, sino como sociedad, algo que deben liderar las autoridades. Los simulacros nunca sobran, como tampoco sobra la revisión de los protocolos para el manejo posterior a las emergencias, pues si bien conservar la vida es lo primordial, saber qué hacer después de un desastre es clave, algo que para una sociedad en crisis, como la nuestra, es un reto mayor.
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