Cali, octubre 17 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 16, 2026 20:54
Estigmatizar a la oposición es una forma de generar violencia.
Hace pocos días el presidente de la República, Juan Manuel Santos, dijo que se ríe de las personas que están recogiendo firmas para demandar por inconstitucionalidad el acto
legislativo para la paz, confesión pública que deja mucho qué desear del Mandatario como cabeza de un Estado democrático, pues no solo subestima a quienes hacen parte de la oposición, sino que también se burla de ellos.
Como si esto fuera poco, el Jefe de Estado aseguró que las personas que están recogiendo estas firmas lo hacen “para que la guerra continúe y para que las víctimas continúen”. Por un lado los ridiculiza y por el otro los tergiversa.
Resulta muy peligroso que un Gobierno que promueve la paz estigmatice a todo aquel que se atreva a cuestionarlo, ¿acaso eso no es otra forma de violencia?
Basta leer el documento para el que se están pidicendo firmas para comprender que tanto los recolectores de las rúbricas como los firmantes también quieren paz, solo que desde una visión muy diferente a la del presidente Santos, lo que buscan es paz sin impunidad, pues piden, por ejemplo, que haya cárcel para los responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos por las Farc, que el grupo armado ilegal entregue “los bienes y recursos producto de sus actividades criminales para reparar a las víctimas” y que la guerrilla entregue las armas para que sean destruidas. ¿Eso es promover la guerra?
Tengan o no la razón estos ciudadanos, el Presidente de la República, contrario a satanizarlos, debe escucharlos y analizar los puntos de la proclama por la paz (así se llama el documento), pues más que la posición del uribismo, resume muy bien las observaciones y temores de millones de colombianos frente al proceso de paz.
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